There are *no* inconsistencies in the Discworld books; ocassionally,
however, there are alternate pasts. (Sir Terry Pratchett, alt.fan.pratchett)
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10 portadas del Mundodisco


 "Me parece que después de echar la firmita voy a hablar con la editorial y pedir que al ilustrador lo manden al Continente Contrapeso"


Aunque el mero hecho de elaborar una lista con mi propio criterio personal parezca un acto vanidoso, quiero empezar este post aclarando que el formato "las 10 mejores tal" o "7 cosas que nosequé" simplemente es más cómodo que andar con diatribas sobre si tal o cual portada es mejor que otra, siempre de acuerdo a tal o cual criterio. Y es que con una lista, uno va del punto A al punto B sin mucha complicación. Y oye, si recibo palos, siempre puedo editar y añadir las sugerencias del populach... de los lectores.

La idea es poner 10 portadas del Mundodisco que sean destacables, por su belleza, por captar la esencia de la novela, por su calidad artística o, por qué no decirlo, por ser horribles también. Por cierto, de más de 200 portadas en la lista de Goodreads, ninguna del Mundodisco.

10 - Empezamos este recorrido por portadas inolvidables con la primera de todas, El color de la magia, pero en su versión más gafapasta, perteneciente a la nueva colección de Corgi, con tanto negro como las letrinas de la casa de la Muerte.



9 - Seguimos con otro clásico, ¡Guardias! ¡Guardias!, pero esta vez la clásica de Josh Kirby, una de mis portadas favoritas de siempre. La guardia, el dragón, los trolls... y todo con ese toque medieval fantástico que tanto me cautivó de jovencito. Y aún hoy sigue siendo una pasada rezumante de épica.


8 - Mascarada, en una de sus nuevas impresiones pertenecientes a la edición francesa, muestra a las brujas con ese halo de misterio y ese aura de poder y magia. Me gustan mucho los colores, y cómo combinan los tonos cálidos del recinto con el negro frío y lúgubre de los trajes de Yaya y Tata. Y el detalle de que no se les vean los ojos es de diez, de verdad.


 7 - Mort, the play tiene una de esas portadas pequeñitas pero conmovedoras. Con un Mort realmente mortecino, una Muerte que, por una vez, pierde la solemnidad a la que nos tiene acostumbrados, y un tono beige como color de fondo. Me pregunto en qué estaba pensando quien pensó en un color así para una novela así, pero en fin.


6.- Una de las peores portadas, o al menos una de las que menos me gusta de toda la saga, de todas las ediciones y de todos los tiempos es la que a contiunación pongo de Thud!. No tengo mucho que añadir: juzguen ustedes. Ese color de fondo es vomitivo, parece sacado de la paleta de colores del paint, por favor.


5 - Hago un paréntesis en esta lista para deslizar una portada no mundodisquera de una edición que no conozco, pero que me parece tan adorable que creo que se mereceuna mención aquí. Ni idea de cuándo ni dónde ni por qué se editó esta trilogía de El éxodo de los gnomos, pero a mí me ha ganado. Esos gnomos que parecen galletitas de canela conduciendo un camión en una carretera que augura muerte segura con extra de sufrimiento... impagable.


4.- Antes de entrar en el top 3, una inolvidable rareza, la portada del juego de Spectrum de El color de la magia. Hay para escribir un post aparte (y un blog entero, y una enciclopedia si nos ponemos) sobre aquellos ilustradores de videojuegos de los 80 y principios de los 90, que evidentemente no tenían ni idea de lo que estaban ilustrando. Quien tenga una edad y jugara en su momento al Psycho Pigs (y viera su portada) sabe de lo que hablo. Echarle un vistazo a la portada bajo estas líneas también sirve.



3.- Entramos en el podio de esta extrañísima lista con la ya aclamada portada francesa de Ladrón del tiempo, en la que por mucho que mire no consigo descifrar los entresijos de la perspectiva. Fascinante.



2.- Se merece el primer puesto, seguramente, pero lo tengo reservado para una debilidad personal. De cualquier forma, mi reconocmiento para una portada formidable, digna de una novela que es ya un clásico (desde el mismo momento de su publicación): Ronda de Noche.


1.- Pues mi portada favorita del Mundodisco en todas sus vertientes va para el audiolibro de El Segador. Sí, es igual que la portada de la colección gafapasta con la que abría esta lista, pero cuadrada, no rectangular, y para una portada tan simétrica me pareció que esto era un punto muy importante. Además, me descubro ante el ilustrador por la idea de la guadaña y el trigo. La metáfora es perfecta, y aplicable a casi cualquier novela de la Muerte, y prácticamente al hecho de morir en sí. La fragilidad del trigo, convertido a su vez no ya en un arma mortal, sino en el último filo por el que pasa el alma de un vivo... No da impresión de arma, da impresión de destino, de inevitabilidad. Muchos pulgares mirando al cielo (al menos los dos míos).


Termina así la lista. Es imposible, en una saga de casi 40 libros, ediciones a porrillo, videojuegos, portadas de DVDs, exclusividad por países, etc, extraer sólo 10 y acertar con todas. Acertar con un par ya me parece un logro. Y me he dejado El Último Héroe, Jingo, la saga Tiffany, Where's my Cow?, Imágenes en Acción...

El caso es que mientras andaba pescando imágenes para el post encontré un par de discusiones en foros diferentes que iban más o menos en la misma línea. Había gente que se quejaba de las portadas de Josh Kirby por ser demasiado fantásticas, y de ahí surgía el debate de si había gente que sentía algo parecido a vergüenza al leer libros con portadas tan infantiles en público. Imagino que esto ya lo tendrían en cuenta los diseñadores minimalistas, y seguramente también los de las ediciones americanas (perpetradores de cosas como la sexta de esta lista), pero aún así... En fin, ¿alguna vez habéis sentido vergüenza por leer algo de ciencia ficción o fantasía con portadas demasiado reveladoras? ¿Teméis al dedo acusador a la voz de ¡friki!? A mí me pasa al revés, intento andar con la portada del libro lo más visible posible y presumir de erudito por leer a Pratchett. Pero, como diría el maestro, yo soy yo.

¡Ayuda! ¿Cuál es vuestra reseña favorita de LTdA en 2010?


Vamos a elegir la reseña de La Torre del Arte, blog sobre el Mundodisco de Terry Pratchett, que participará en el concurso de Librosyliteratura.es
Imagen robada vilmente de Attorneymarketing.com


La gente de Librosyliteratura.es ha convocado un jugoso concurso en el que participarán reseñas literarias en español  publicadas durante el año 2010.

Así pues, aprovecho la ocasión no sólo para participar (¡no espero llevarme nada que no caiga por sorteo, la verdad!), sino también para preguntaros cuál de las reseñas publicadas en este blog durante 2010 os ha gustado más, ya que será con ella con la que participe. De hecho, lo que pretendo con esta encuesta es también conocer vuestras opiniones sobre el blog y aprender de vuestros comentarios para, en el futuro, seguir comentando el universo Pratchett con tanta energía como cuando empecé. Y hacerlo mejor, claro.

He bajado bastante (demasiado) el ritmo de publicación, pero tengo como gran objetivo para 2011 (y oye, también para lo que queda de 2010, que es casi un mes), recuperar un ritmo más o menos constante de unos 5 o 6 posts mensuales por lo menos.

Bueno, dejo de llorar y os dejo la lista de las reseñas publicadas en LTdA durante 2010. Dejad un comentario, o decídmelo por Twitter o en la página de Facebook de la LEK.

Muchísimas gracias de antemano. No he visto nada en las bases que lo impida, así que en el absolutamente improbable caso de que La Torre del Arte gane el premio del jurado y me lleve el lote del ibros, habrá gratificación libresca para aquellos que voten la reseña con la que participe en el concurso. Lógicamente, si esto incumple alguna base del concurso, lamentablemente os tendré que dejar sin premio. Aunque como ya digo, las pobilidades son de 1 entre un millón. Aunque si realmente es así, chicos, tenemos premio seguro ;-).



Pues hala,  ¡a elegir!

Saga Rincewind (IX) - Unseen Academicals (parte II de III)


Orcos, fútbol, Shakespeare y un montón más de referencias se cruzan en la lectura de Unseen Academicals, de Terry Pratchett, 37a novela del Mundodisco (Discworld)
Imagen | Paul Kidby
As flies to wanton boys are we to the gods;
They kill us for their sport.
King Lear - W. Shakespeare

OJO, HAY SPOILERS

En este segundo post analizamos algunas de las referencias que rodean la novela, teorizamos sobre algunos de los aspectos que consideramos más interesantes, haremos una retrospectiva sobre lo que significa incluir ciertos elementos en una novela del Mundodisco y dejaremos ya casi cerrada la tri-reseña de Unseen Academicals, a la espera de traducir aquí la entrada sobre este libro en Pop Classics.

Este post se centrará principalmente en la inclusión de un orco en el Mundodisco y lo que esto conlleva, por una parte, y de la llegada del fútbol, por otra.

La llegada del fútbol al Mundodisco como nexo argumental no implica que dicho deporte haya llegado al Mundodisco. Por lo que leemos en la novela, es un divertimento que se lleva practicando durante muchísimo tiempo, y en el que sorprende (al menos a mí) el caos tremendo que lo rodea. Es decir, se describe el fútbol como un deporte que se practica en un terreno de juego cuyos límites no son en absoluto fijos, donde el público juega un papel fundamental en el desarrollo del partido (aunque casi nunca un espectador medio consigue ver más que la pelota volando por el aire un par de veces, y eso si le pilla cerca), donde las normas son extremadamente flexibles, y es caracterizado como algo parecido a una guerra civil que dura un tiempo más o menos determinado y que se desvanece cuando algo pasa y el partido se termina.

Me sorprendió, pues, leer que el fútbol, en sus inicios, era precisamente así. Allá por principios del siglo XVI el puritano Philip Stubbs definió el fútbol como una "práctica sangrienta y homicida". Parece probado que los equipos de fútbol podían estar formados por docenas o incluso centenares de jugadores cada uno, que no había un terreno de juego definido y que en ocasiones se utilizaba ¡toda la ciudad! como campo de juego, que (evidentemente) las normas de conducta y fair play eran inexistentes de todas todas, que un partido podía durar el día entero, y el juego consistía en ir empujando el balón como fuera posible hasta conseguir llevarlo a algo así como la portería contraria (que perfectamente podía estar a kilómetros de distancia). ¿Recuerda esto a algo? Pues eso mismo, el rugby y el hurling, al igual que el fútbol, son deportes que se han ido puliendo a lo largo del tiempo pero que parece que nacieron de una misma actividad cerril y alocada.

Se dice incluso que el fútbol se llegó a practicar como juego conmemorativo de una victoria militar, utilizando como balón la cabeza de algún enemigo. Parece ser que los escoceses, vikingos, daneses u holandeses han contribuido con sus pateables cabezas al noble arte del deporte en tiempos ya muy remotos.

Como comenté en el post de Soul Music, no creo que Pratchett haya sido un rockero de los de up the irons! y, de la misma manera, Unseen Academicals me sugiere que tampoco es que haya sido demasiado futbolero. Por eso se queda con el aspecto más romántico del fútbol, de lo que representa, de la sensación de arraigo y de pertenencia a una comunidad. El fútbol es descrito en Unseen Academicals (normalmente en boca de Glenda Sugarbean) como un algo intangible que reúne a la gente, que los hace fuertes, que define una identidad y que casi diría que motiva un nacionalismo de un puñado de kilómetros cuadrados que comienza y termina cuando comienza y termina un partido. Y está descrito desde el punto de vista más idealizado posible. La realidad territorial de España invitaría a un debate ciertamente correoso el cual mencionaré y dejaré de lado discretamente.

Los orcos (el orco en este caso) también da para mucha controversia.

Pratchett ha tardado un montón en incluir un orco en sus novelas, y lo ha hecho, como suele ser habitual, rompiendo los moldes del canon clásico de los personajes fantásticos. Mr Nutt es un orco, lo que lo convierte inevitablemente en un ser perverso y horrible, que se come las extremidades de sus agonizantes víctimas, que vive por y para la muerte (de los demás, aunque pertenezcan a su misma raza) y cuya especie está en peligro de extinción. Pero él no es así, sus años recluido le permitieron formarse en muchas materias, es mucho más erudito que cualquiera de los magos de la Universidad Invisible y, al mismo tiempo, vive atormentado por la ansiedad que provoca el tener que hacer siempre lo correcto para ganarse a la gente con la que comparte su vida y superar así los prejuicios que inundan Ankh-Morpork.

Aunque Tolkien murió antes de definir totalmente la personalidad de sus orcos, parece bastante seguro apostar por seres del inframundo, descendientes de Caín, malvados por naturaleza, hijos del asesino de Abel, en su momento. quizá, hombres o elfos que corrompieron sus almas. Algunos de los últimos escritos de Tolkien sugieren que los orcos sí son capaces de decidir por sí mismos y de establecer una diferencia entre el bien y el mal, siempre, eso sí, que no estén bajo la influencia de un ente poderoso y maligno. Mr Nutt está descrito así, como un ser vil por naturaleza pero que, en un contexto apropiado y sin ser utilizado como arma de los hombres, incluso cultiva un sentido de la moralidad, el respeto y las diferencias entre el bien y el mal por encima incluso de los corruptos humanos. Esto, de nuevo, nos lleva a pensar en nuestra sociedad y en cómo los poderes fácticos obligan a los outsiders a comportarse como se les supone y sin hacer caso a su propia naturaleza, casi diría a lo que su código genético determina. Mr Nutt fue siempre un antisistema sin saberlo, hasta que sus virtudes hicieron que irrumpiera en el sistema como un rinoceronte en una cristalería, cargándose de una embestida el cliché que rodeaba a los orcos en Ankh-Morpork. Y siempre desde la cordialidad, ¡que majo!

El anónimo autor de Beowulf dejó escrito el origen de algunos seres malignos mitológicos. Los ettins, una especie de gigante (y con un nombres sospechosamente parecido a Ent), los elfos (tan fascinantes que el debate sobre si son puros o malvados es tan antiguo como su propia existencia) y, claro, los orcos. Y como vemos, la suerte que han corrido estas razas es dispar en el imaginario colectivo, de manera que aún hay mucho que investigar sobre ciertos porqués.

¿Cómo os imagináis a un Orco? Hago esta pregunta porque, según Tolkien, esta raza fue criada por el Maligno en enormes jaulas con el objetivo de crear demonios grises sin un infierno en el que apostarse para poder ser utilizados como ejército para dominar Tierra Media. Sin embargo, muchos de nosotros somos hijos de Blizzard, de Warhammer o de Magic The Gathering, y del orco verde con colmillos prominentes y un hacha en cada mano. Echándole un vistazo a Google Imágenes uno no sale de dudas, ya que aunque el gris es el favorito también le debe mucho a las pelis de Peter Jackson.

Total, que en el Mundodisco Mr Nutt es un orco que se ha criado en clandestinidad leyendo muchos libros pero es incapaz de desarrollar una personalidad social y una inteligencia emocional que sean compatibles con las convenciones diplomáticas y de corrección política en las que se ve obligado a moverse. Y eso ya es decir mucho teniendo en cuenta el bajísimo nivel protocolario que hay en Ankh-Morpork. Otros personajes destacados en esta situación son Jean-Baptiste Grenouille en la novela de Patrick Süskind El Perfume, o Steerpike, que aparece en la trilogía Gormenghast, creada por Mervyn Peake. En ambos casos, el personaje en cuestión es abandonado a su suerte en celdas o jaulas y es criado prácticamente solo, y se convierte posteriormente en un personaje poderoso, con un gran poder de manipulación y un líder nato. Algo parecido pasa también con Tarzán o con Mowgli en El libro de la selva, aunque sus infancias son bastante más amables por el cuidado que les dispensan los animales.

Y casi para terminar, sólo mencionar que Mr Nutt termina siendo el entrenador de un equipo de fútbol de hombres, se termina convirtiendo en el líder de un grupo de hombres cultivados pero que no son ni tan imaginativos, ni eficaces ni están tan formados como él. El papel del orco en el fútbol es el de guía espiritual y consejero, y es aquí cuando Mr Nutt cumple su objetivo, cuando, por fin, es considerado como quien él quiere ser, y no como su destino dicta. Vamos, que prácticamente imita a los personajes citados en el párrafo anterior.

Por cierto, la palabra orco se parece mucho a orca, sí, la ballena asesina, aunque Tolkien negara muchas veces que hubiera ninguna relación entre sus orcos y estos populares cetáceos. Por su parte, John Milton, en su Paraíso Perdido, también utiliza a las orcas como parte de un ejército algo más metafórico, en la gran inundación. Vamos, que todo puede ser.

Para muchísimas más cosas sobre fútbol (Cantona, Maradona, Eriksson...), orcos y otras especies, las constantes referencias a la obra shakespeariana (Rey Lear y Romeo y Julieta sobre todo), Tolkien, el periodismo... os animos a echarle un vistazo a TVTropes, a las anotaciones de la novela en la Discworld Wiki y a leeros el capítulo sobre Unseen Academicals que hay en la última edición de The Folklore of Discworld. Como veis, es una novela cargadísima de cosas. No la dejéis escapar, ¡y ánimo al traductor que le toque llevarla a nuestro idioma, porque tiene tela!

¿Por qué libro empezar?


La saga del Mundodisco destaca por ser especialmente compleja en el orden de lectura por las constantes referencias cruzadas y argumentos superpuestos que hay en cada subserie


Una de las grandes preguntas que leo en foros de cualquier tipo en el que aparece el nombre de Pratchett es la de por qué libro empezar. Creo no estar del todo equivocado si afirmo que la saga del Mundodisco es la más larga por lo que a autores vivos respecta. Además, las tramas de las subseries se solapan en más de una ocasión, los personajes principales de una pueden aparecer haciendo algún que otro cameo en la subserie de al lado, y además la información relacionada sobre los libros con los que empezar es confusa. En ocasiones leemos que, por ejemplo, los libros de la Guardia se pueden leer individualmente sin demasiado problema, y sin haber leído los anteriores, ya que el argumento habitualmente detectivesco no se pierde entre el background de los personajes. Yo discrepo porque le doy mucha importancia a la evolución del Sam Vimes miembro de la guardia y a Sir Samuel Vimes, Duque de Ankh.

Antes de seguir quisiera dejar claro que esto es solamente una idea propia, algo que yo contestaría a alguien si me pidiera consejo y me preguntara "¿por qué libro del Mundodisco debo empezar?". Daré mis motivos y estoy abierto a críticas y, por supuesto, a más sugerencias. El caso es que ahora que el Mundodisco empieza a ser un poco más mainstream en España podamos aportar algo de luz al ya de por sí caótico proceso de publicación que esta serie ha experimentado (sufrido) durante demasiados años.


No empecemos por el primero. Nunca recomendaré empezar por El color de la magia o La luz fantástica. Principalmente porque creo que estos libros son lo que el Mundodisco era en un principio, pero no aúnan las características literarias que creo que han hecho de esta saga un éxito tan apabullante. Aún no tenemos personajes evolucionados, Rincewind y Dosflores son sólo una excusa para ir saltando de gag en gag y la historia no es demasiado interesante. Puede decepcionar a quienes hayan leído tantísimas críticas negativas y se encuentren con un par de historias divertidas pero poco más.

¿Qué saga es la mejor para empezar? Si quisiera empezar por uno de los primeros libros del Mundodisco empezaría por Mort, esto es, la saga de la Muerte. Porque podemos disfrutar de una novela que anticipa una saga muy prometedora, con personajes carismáticos y en la que lo más básico del Mundodisco se explica para los no iniciados. Además, la Muerte es tan seductora como personaje que es fenomenal para quienes quieran que les guste.

¿Y las novelas independientes? Otra buena idea es que nuestro primer libro sea de esos que se consideran novelas independientes, como Dioses Menores o Imágenes en Acción. Son novelas autoconclusivas (como todas, pero un poco más) y muy divertidas. Sí, hay una pseudosubserie (¡prefijo party!) llamada "Revolución Industrial", pero creo que esto es discutible.

Hay un gran consenso, por otra parte, en que ¡Guardias! ¡Guardias! es otra muy buena opción por varios motivos. La saga de la guardia me parece la mejor de la saga, y leérsela entera antes de empzar por las demás sirve para conocer tangencialmente las demás sagas, ya que sus personajes aparecen como secundarios con mucha frecuencia.

Monstruoso Regimiento es otra excelente opcion, aunque tengamos que esperar algunos meses más a que aparezca en castellano. Ahí tenemos al mejor Terry, reivindicativo y tremendamente mordaz en sus ideas. Mundodisco como espejo de mundos en su máximo esplendor y con personajes originales.

¿Y algo que no sea del Mundodisco? Si eres un lector joven no dudes en que El Éxodo de los Gnomos o la recientemente publicada Nación es otra opción estupenda (aunque la segunda es mucho más que una novela juvenil, prometido). No conocerás nada del Mundodisco pero tendrás un buen primer contacto con el estilo particularísimo del Maestro. La trilogía de Johnny Maxwell no es recomendable por la cagada editorial que todos conocemos, y como aún no me he leído Strata, The Carpet People y The Dark Side of the Sun no puedo recomendarlas. Aunque he leído que son flojas.

¡No ver ninguna peli! Aunque Going Postal parece mejorar a las dos anteriores, las pelis no han estado a la altura de los libros y pueden hacer que más de uno pierda el interés. No os dejéis engañar, los libros son buenos. Tampoco creo que la mencionada Going Postal sea buena idea para empezar con el Mundodisco. Conociendo un poco a los personajes la disfrutamos muchísimo más, así que para más adelante, ¿vale?

¡Espero que haya servido de ayuda!

Algunas ideas sobre los Nac Mac Feegle



We've been robbin' an' runnin' aroound on all kinds o' worrlds for a lang time
Rob Anybody
Los Nac Mac Feegle, esos hombrecillos azulados que fueron expulsados del país de las hadas por la/una Reina de las Hadas, y que aparecen en Carpe Jugulum y la saga de Tiffany Dolorido, son unos de los personajes más divertidos, difíciles de catalogar y traducir, y de origen más inexplicable.

Estos pequeñajos azules, sospechosamente parecidos a los pitufos*, profesan un sentido del honor extremo hacia su kelda (reina/madre), mostrando así una organización social parecida a la de las abejas o las termitas, en las que todos los miembros de la comunidad están al servicio de una figura mayestática, una reina en este caso, a la que seguirán ciegamente y por la que darán la vida.

*Pratchett ha admitido que los Nac Mac Feegle son un homenaje parcial a los pitufos.

Estas dos primeras referencias (pitufos e insectos) son de las más claras, y abundan en el perfil microscópico (aunque no sea tal) de estos personajes. Su minimalización podría tener que ver con su facilidad para entrar y salir de su exilio dimensional.

Recordemos que el Mundodisco es un complicadísimo collage dimensional en el que se mezclan dimensiones paralelas de abominaciones lovecraftianas, como las Dimensiones Mazmorra, espacios de fase que permiten viajar en el tiempo o leer libros aún no escritos, como el L-space, o una representación del Mundodisco con las reglas cambiadas llamada Mundobola, y sobre el que sólo el superordenador HEX tiene, siguiendo con la jerga, poder de administrador (ver The Science of Discworld). Y todo ello, por no hablar de las tiendas errantes (que nunca están dos veces en el mismo sitio), el almacén de futuros porcinos, o el que nos ocupa, el limbo en el que las hadas (e inexplicablmente, también los Nac Mac Feegle) habitan.

No me estoy refiriendo a que, de tener que buscar un agujero de gusano para escapar de su dimensión y materializarse aquí, su pequeño tamaño sea una ventaja. Teniendo en cuenta que Pratchett hace malabarismos con conceptos como la relatividad, la mecánica cuántica y la teoría del caos, no sería del todo impensable que los Nac Mac Feegle tengan ciertos "privilegios" por lo que se refiere a los viajes entre dimensiones. Brevemente: las leyes cuánticas actuales no parecen presentar objeción alguna ante la idea de viajar en el tiempo, eso sí, siempre aplicadas a escalas microscópicas. Esto es aplicable a los viajes interdimensionales, cuyo ejemplo más claro es L-Space y su relación con el concepto de multiverso. Hay, no obstante, un concepto de creciente interés, que es aplicar las leyes cuánticas a objetos macroscópicos (ejemplificado en el célebre gato de Schrödinger). Sin embargo, hasta que esto ocurra, y si en el Mundodisco esto tuviera algún sentido (ya que esto no es más que una teoría propia), sólo personajes microscópicos podrían viajar en el tiempo o saltar entre dimensiones sin demasiadas dificultades. Los Nac Mac Feegle llaman crawstep al agujero entre dimensiones por el que pasan. ¿Cómo estará traducido esto al castellano en Los Pequeños Hombres Libres? Teniendo en cuenta que craw es "buche" y step, "paso", no sería una locura pensar que los feegles utilicen un agujero de gusano sui generis para viajar entre dimensiones.

Cambiando radicalmente de tercio, es muy interesante la caracterización de los Nac Mac Feegle desde una perspectiva histórico-folclórica. No puedo asegurar que el término pictsies, con el que se refieren a ellos mismos, se haya traducido por pictsos (o algo así), tengo curiosidad por cómo se las apañaron los valientes traductores que tuvieron que enfrentarse con este problemón. El caso es que el término pictsies es una clarísima referencia a los pictos, tribus trashumantes que habitaron el norte y el centro de Escocia desde los tiempos del Imperio Romano hasta el siglo X. Las mayores evidencias son

1) uno de los posibles orígenes del nombre de la tribu es la palabra griega Πικτοί (picti, en latín), que significa "el tatuado" o "los tatuados". El color azul de los Nac Mac Feegle es debido a que tienen el cuerpo cubierto de tatuajes y añil

2) el otro posible origen de picto reside en el celta Pehta, Peihta (luchador). Quien haya leído Carpe Jugulum o la saga Tiffany Dolorido habrá comprobado que una de sus mayores aficiones es pelearse.

3) en español tenemos el patronímico -ez, sufijo que suele significar "hijo de", como Álvarez, Gómez o Diéguez. El patronímico más común en el pueblo celta (podríamos decir que fueron vecinos de escalera de los pictos) es Mac (para "hijo de") y Nic (para "hija de"). La analogía es más que evidente. Pero, una cosa: ¿hijos de quién? Pues según Jacqueline Simpson, en The Folklore of Discworld, Feegle es una variación de Fingal, nombre escocés del siglo XVIII dado a un famoso cazador y guerrero en la tradición celta. Se cuentan historias en las que se refieren a él como Finn o Fionn mac Cumhaill que han sido muy populares durante más de 1200 años en Irlanda, y casi durante el mismo tiempo en Escocia, donde es conocido como Finn MacCool. Fue el líder de fianna, una banda de jóvenes que vivían de la caza de ciervos y jabalís salvajes, saqueando por donde pasaban y con la violencia por bandera. Esta banda fue lo que hoy conoceríamos como mercenarios, luchando en ciertas guerras a favor de un bando u otro (incluso llegando a formar parte de ejércitos reales), dependiendo de quién les contratara. Siempre, eso sí, fieles a la libertad como seña de identidad. Temerarios, sin tapujos al enfrentarse a cualquier enemigo, ya fuera natural o sobrenatural. Se dice, incluso, que Fionn tuvo que escapar más de una vez del Inframundo cuando ya se le daba por muerto, y que consiguió abrirse camino de la única forma que conocía, con la fuerza.

Los Nac Mac Feegle son, como veis, una de las razas más complejas y divertidas del Mundodisco, y también son un auténtico quebradero de cabeza para traductores y un motivo muy importante para intentar leer la saga de Tiffany Dolorido en inglés, ya que disfrutaremos de sus aventuras en el marco y el contexto en el que Pratchett los situó, evitando localizaciones que jamás podrán ajustarse al perfil original de los personajes.

El Mundodisco menos fantástico



Después de traducir el artículo sobre magia y género hace unos días, y tras acordarme de otro análisis ciertamente concienzudo al que ya he hecho referencia con anterioridad, di con otra reflexión que me gustaría desgranar un poco.

No es nada nuevo que El Maestro comenzó su andadura en la publicación de novelas buscando la sátira por medio de la explotación de ciertos estereotipos del mundo de la fantasía, como él mismo dijo:

Now, how did I start out? It was to have fun with some of the clichés. It was as simple as that.
Tampoco es nada nuevo que las primeras novelas, en las que las referencias al mundo fantástico al que tanto le debe(mos), son las más ligeras, fáciles y procedimentales de la saga. Comparando, por ejemplo, las primeras entregas de las brujas o la guardia, con los últimos o penúltimos de estas mismas sagas, observamos una evolución. Observamos cómo la forma, el setting, el atrezzo, que era la fuente de gran parte de las situaciones argumentales, ha dado paso a la reflexión interior, al soliloquio (esas reflexiones aparentemente simples sobre política y relaciones de poder de nuestro querido Sam Vimes, en El Quinto Elefante) y a la identidad de los personajes como repositorio para un argumento menos trabado, menos dependiente de los elefantes, las tortugas y los gremios.

Y aquí es donde uno encuentra textos como el del artículo "Por qué leo fantasía", y no puede dejar de pensar en cómo muchos de nosotros, lectores de género (unos más que otros, claro), defendemos la lectura de novelas de fantasía con el argumento de que muestran comportamientos que no tendrían cabida en un mundo de ficción y que, no obstante, se dan continuamente en nuestra rutina diaria. Ciertas emociones sólo pueden quedar representadas artísticamente en mundos objetivamente ajenos al nuestro, ya que en nuestra vida, sentimientos extremos (como los que podemos sentir en un sueño) escasean. Incluso los hay tan desgraciados que ni los experimentan en toda su vida. Así, esgrimimos la espada del realismo como uno de los argumentos para leer fantasía. Y en esta mágica contradicción se encuentra el Mundodisco. Personajes con su propia entidad e identidad, de los que conocemos su pasado con detalle, y que, en un mundo loco y onírico se han liberado del estereotipo al que habían de servir, para desarrollar una personalidad más propia de la ficción que de la fantasía. Y sin embargo, estos personajes transmiten el anhelo por sentir lo que, a veces, ni la ficción real es capaz de transmitir.

Como seguidor de este autor, animo a todos a disfrutar del humor corrosivo y ácido de sus primeras novelas (y si has sido consumidor de fantasía, ay amigo, ahí sí que estás perdido, no podrás parar), pero también a adentrarnos en sus reflexiones más profundas sobre la naturaleza humana y el absurdo al que nos aboca nuestra propia condición. Y, por supuesto, si os gusta el fútbol, él también se ha acordado de vosotros!

¿Qué calidad?


Antes de nada, comentar que la sequía en los posts de estos meses de verano ha sido consecuencia precisamente de eso: del verano. Una época muy mala para sentarse delante de un ordenador a escribir, ¡y aún así han pasado muchas cosas! Y también expresar mi intención de volver a un ritmo de publicación relativamente frecuente. Hay más de un proyecto en camino.

"Calidad literaria" es un término puñetero en sí mismo. Es a la literatura lo que el burka al fundamentalismo islámico: una herramienta institucionalizada que se puede usar en contra de cualquier movimiento (no me he atrevido a llamarle evolución) dentro del ámbito en el que se encuentran. Imaginad ser un escritor aclamado por la crítica internacional, nadando entre la riqueza que tus novelas te proporcionan, conocido e idolatrado por una legión de sguidores que organizan eventos y convenciones sobre ti... pero que en el corazón del mundo literario, en la raíz misma de tu éxito y en el mundo que te pone el pan en la mesa cada día, ahí hay un "pero". Y qué "pero", ¿verdad? Cuestionando, ni más ni menos, que la calidad de tu obra.

En un reciente artículo, Terry Pratchett afirma "ser aún un gacetillero" (recordemos que su vida "literaria" antes del Mundodisco se reduce a haber sido reportero en un diario local, o como agente de prensa en una central nuclear, ), sin que el entrevistador aprecie ni un ápice de orgullo, y sí algún rasgo desafiante en su afirmación.

En primer lugar, creo que deberíamos diferenciar entre aquellos escritores (normalmente de ficción, aunque no exclusivamente) que trabajan en un ámbito lucrativo y cuyos trabajos gustan al gran público (aunque no necesariamente a sus compañeros de profesión), y aquellos autores que publican trabajos más rigurosos y que requieren un análisis formal y de contenido más específico.

Y es que Terry Pratchett escribe literatura de aeropuerto, igual que Dan Brown, J.K Rowling, Isaac Asimov, John Grisham, Stephen King, Stieg Larsson... Muchos críticos de estas obras esgrimirían argumentos relacionados con el concepto de "baja calidad literaria" para menospreciar las obras de estos autores. Y estos críticos, fundamentalistas de su tiempo, normalmente ávidos lectores de los clásicos y con enormes dificultades para leer a alguien que siga vivo, cometen un error.

En primer lugar, y aunque no queremos parecer demasiado pedantes en este blog, sí conviene recordar que existen elementos objetivos que dotan a un texto de "calidad literaria", o "literariedad". Sin embargo, estos elementos no son imperecederos en el tiempo, han ido evolucionando junto con la sociedad y con las personas que escribían y leían. Así, el modelo clásico entra en crisis y da paso a un nuevo paradigma (una nueva óptica) de estudio literaria. Y esto ha pasado desde que el hombre comenzó a hacer cosas, y durará para siempre, porque está en la naturaleza misma de las personas.

Y ahí está el problema, que esas características eminentemente literarias están cimentadas en un canon específico del que salieron autores con un perfil determinado y con un estilo específicamente adecuado para su tiempo. ¿Por qué aún seguimos hablando de "literatura de mujeres" o "literatura de minorías étnicas"? Sencillamente, porque no hemos sobrepasado el canon de escritor (y no escritora) blanco, que como mucho podría convertirse en objeto de culto como poeta maldito.

Por ello, desde aquí, al igual que el artículo que da pie a esta entrada, nos posicionamos en contra de los fundamentalismos y los radicalismos en el ámbito del arte, y animamos una vez más a nuestros escritores favoritos a que sigan publicando al ritmo que consideren oportuno. ¿Por qué leer sólo 5 si se pueden leer 35, y encima nos gustan (casi) todos?
 
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