There are *no* inconsistencies in the Discworld books; ocassionally,
however, there are alternate pasts. (Sir Terry Pratchett, alt.fan.pratchett)
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Algunas ideas sobre los Nac Mac Feegle



We've been robbin' an' runnin' aroound on all kinds o' worrlds for a lang time
Rob Anybody
Los Nac Mac Feegle, esos hombrecillos azulados que fueron expulsados del país de las hadas por la/una Reina de las Hadas, y que aparecen en Carpe Jugulum y la saga de Tiffany Dolorido, son unos de los personajes más divertidos, difíciles de catalogar y traducir, y de origen más inexplicable.

Estos pequeñajos azules, sospechosamente parecidos a los pitufos*, profesan un sentido del honor extremo hacia su kelda (reina/madre), mostrando así una organización social parecida a la de las abejas o las termitas, en las que todos los miembros de la comunidad están al servicio de una figura mayestática, una reina en este caso, a la que seguirán ciegamente y por la que darán la vida.

*Pratchett ha admitido que los Nac Mac Feegle son un homenaje parcial a los pitufos.

Estas dos primeras referencias (pitufos e insectos) son de las más claras, y abundan en el perfil microscópico (aunque no sea tal) de estos personajes. Su minimalización podría tener que ver con su facilidad para entrar y salir de su exilio dimensional.

Recordemos que el Mundodisco es un complicadísimo collage dimensional en el que se mezclan dimensiones paralelas de abominaciones lovecraftianas, como las Dimensiones Mazmorra, espacios de fase que permiten viajar en el tiempo o leer libros aún no escritos, como el L-space, o una representación del Mundodisco con las reglas cambiadas llamada Mundobola, y sobre el que sólo el superordenador HEX tiene, siguiendo con la jerga, poder de administrador (ver The Science of Discworld). Y todo ello, por no hablar de las tiendas errantes (que nunca están dos veces en el mismo sitio), el almacén de futuros porcinos, o el que nos ocupa, el limbo en el que las hadas (e inexplicablmente, también los Nac Mac Feegle) habitan.

No me estoy refiriendo a que, de tener que buscar un agujero de gusano para escapar de su dimensión y materializarse aquí, su pequeño tamaño sea una ventaja. Teniendo en cuenta que Pratchett hace malabarismos con conceptos como la relatividad, la mecánica cuántica y la teoría del caos, no sería del todo impensable que los Nac Mac Feegle tengan ciertos "privilegios" por lo que se refiere a los viajes entre dimensiones. Brevemente: las leyes cuánticas actuales no parecen presentar objeción alguna ante la idea de viajar en el tiempo, eso sí, siempre aplicadas a escalas microscópicas. Esto es aplicable a los viajes interdimensionales, cuyo ejemplo más claro es L-Space y su relación con el concepto de multiverso. Hay, no obstante, un concepto de creciente interés, que es aplicar las leyes cuánticas a objetos macroscópicos (ejemplificado en el célebre gato de Schrödinger). Sin embargo, hasta que esto ocurra, y si en el Mundodisco esto tuviera algún sentido (ya que esto no es más que una teoría propia), sólo personajes microscópicos podrían viajar en el tiempo o saltar entre dimensiones sin demasiadas dificultades. Los Nac Mac Feegle llaman crawstep al agujero entre dimensiones por el que pasan. ¿Cómo estará traducido esto al castellano en Los Pequeños Hombres Libres? Teniendo en cuenta que craw es "buche" y step, "paso", no sería una locura pensar que los feegles utilicen un agujero de gusano sui generis para viajar entre dimensiones.

Cambiando radicalmente de tercio, es muy interesante la caracterización de los Nac Mac Feegle desde una perspectiva histórico-folclórica. No puedo asegurar que el término pictsies, con el que se refieren a ellos mismos, se haya traducido por pictsos (o algo así), tengo curiosidad por cómo se las apañaron los valientes traductores que tuvieron que enfrentarse con este problemón. El caso es que el término pictsies es una clarísima referencia a los pictos, tribus trashumantes que habitaron el norte y el centro de Escocia desde los tiempos del Imperio Romano hasta el siglo X. Las mayores evidencias son

1) uno de los posibles orígenes del nombre de la tribu es la palabra griega Πικτοί (picti, en latín), que significa "el tatuado" o "los tatuados". El color azul de los Nac Mac Feegle es debido a que tienen el cuerpo cubierto de tatuajes y añil

2) el otro posible origen de picto reside en el celta Pehta, Peihta (luchador). Quien haya leído Carpe Jugulum o la saga Tiffany Dolorido habrá comprobado que una de sus mayores aficiones es pelearse.

3) en español tenemos el patronímico -ez, sufijo que suele significar "hijo de", como Álvarez, Gómez o Diéguez. El patronímico más común en el pueblo celta (podríamos decir que fueron vecinos de escalera de los pictos) es Mac (para "hijo de") y Nic (para "hija de"). La analogía es más que evidente. Pero, una cosa: ¿hijos de quién? Pues según Jacqueline Simpson, en The Folklore of Discworld, Feegle es una variación de Fingal, nombre escocés del siglo XVIII dado a un famoso cazador y guerrero en la tradición celta. Se cuentan historias en las que se refieren a él como Finn o Fionn mac Cumhaill que han sido muy populares durante más de 1200 años en Irlanda, y casi durante el mismo tiempo en Escocia, donde es conocido como Finn MacCool. Fue el líder de fianna, una banda de jóvenes que vivían de la caza de ciervos y jabalís salvajes, saqueando por donde pasaban y con la violencia por bandera. Esta banda fue lo que hoy conoceríamos como mercenarios, luchando en ciertas guerras a favor de un bando u otro (incluso llegando a formar parte de ejércitos reales), dependiendo de quién les contratara. Siempre, eso sí, fieles a la libertad como seña de identidad. Temerarios, sin tapujos al enfrentarse a cualquier enemigo, ya fuera natural o sobrenatural. Se dice, incluso, que Fionn tuvo que escapar más de una vez del Inframundo cuando ya se le daba por muerto, y que consiguió abrirse camino de la única forma que conocía, con la fuerza.

Los Nac Mac Feegle son, como veis, una de las razas más complejas y divertidas del Mundodisco, y también son un auténtico quebradero de cabeza para traductores y un motivo muy importante para intentar leer la saga de Tiffany Dolorido en inglés, ya que disfrutaremos de sus aventuras en el marco y el contexto en el que Pratchett los situó, evitando localizaciones que jamás podrán ajustarse al perfil original de los personajes.

Saga Brujas (VI) - Carpe Jugulum


Los vampiros llegan al Mundodisco en Carpe Jugulum, de Terry Pratchett/></a></div><div class=
"Nac mac Feegle wha hae!"

Los vampiros (vampyros en este caso, ya que hablamos de una estirpe de vampiros que se encuentra en proceso de reciclaje) han llegado.

La última novela de la saga de las brujas (aunque sus protagonistas seguirán teniendo papeles importantes en la saga de Tiffany Dolorido) alberga una batalla entre dos de las "razas" folclóricas más importantes del Mundodisco: brujas y vampiros.

Si bien ya conocemos más que suficiente a las tres brujas del campestre reino de Lancre, por primera vez nos metemos de lleno en una de las razas más perversas y oscuras del Mundodisco. Es importante destacar la diferencia que hay, por ejemplo, entre vampiros y elfos en el Mundodisco. Mientras que los segundos, de los que ya hemos hablado algo en Lores y Damas y The Science of Discworld, están caracterizados con un estilo muy particular y con unas características que para nada se ajustan al cliché que todos tenemos interiorizado, los vampiros merecen que nos detengamos un poco más en ellos.

En Überwald, la cuna de los vampiros, el Conde de Magpyr está centrado en dos objetivos principalmente: a) adueñarse del reino de Lancre, valiéndose de una invitación enviada por el rey Verence y su esposa Magrat Ajostiernos con motivo del nacimiento de su primer hijo, y b) conseguir esto sacudiéndose, tanto para él como para su estirpe, esa imagen de personajes terribles, oscuros y tenebrosos que vagan en penumbras y acechan en la noche, arropados por vestimentas en las que los colores negros predominan, y donde la única claridad atisbable es la de su piel blanca y mortecina. Para ello, está comenzando a obligar a sus hijos (Vlad y Lacrimosa) a comportarse de una manera no ya más civilizada, sino más moderna. Las puertas del castillo deben dejar de chirriar y las bisagras deben engrasarse con frecuencia, los trajes de noches deben llevarse de noche, y las arañas deben dejar de campar a sus anchas por palacio. El tópico de la normativización de la vida a través de reglas instauradas para regir un comportamiento aparentemente arbitrario es increíblemente recurrente en la obra de Pratchett. El que más gracia me ha hecho de todos es el que lleva al modernísimo diablo Astfgl en Eric a instaurar un sistema burocrático absolutamente inservible en el infierno. Genial.

Esto nos lleva a varias reflexiones.

En primer lugar, como bien apunta Jacqeline Simpson en The Folklore of Discworld (del que os debo una reseña porque es la guía enciclopédica más completa sobre el Mundodisco), llama la atención que los tabús y creencias populares referentes a los vampiros sean tan parecidos en el Mundodisco y en el mundo real. De hecho, incluso diría que los vampiros del Mundodisco son, en general, más mezquinos y perversos. Toda la iconografía que rodea al mundo vampírico tradicional se ve potenciada en el Mundodisco, provocando que cada aparición de uno de estos seres extienda un aura de oscuridad que, desde el punto de vista narrativo, es muy apropiada (es importante remarcar lo de "tradicional", teniendo en cuenta que estamos en una época de vampiros adolescentes que banalizan ad nauseam un concepto con un arraigo histórico extremadamente importante para la cultura popular). Esta caracterización tan dura del perfil vampírico provoca que, por otra parte, el lector sienta especial simpatía por aquellos vampiros que no son tremendamente poderosos, malévolos y conspiradores. Por ejemplo, el genial fotógrafo Otto Shriek, que aparece en La Verdad; Sally, una vampiresa que entra en la Guardia de Ankh-Morpork en Thud! o el increíblemente carismático (y desaprovechado, en mi opinión) vampiro Maladict, en Monstruous Regiment*, novela que será la próxima en ver la luz en nuestro idioma.

En segundo lugar, y refiriéndome de nuevo a The Folklore of Discworld, es interesante mencionar que la descripción que se hace en Carpe Jugulum del padre del actual Conde de Magpyr sirva para describir a uno de los nombres más importantes de la vampirología universal: Nosferatum.

Y en tercer lugar, recordemos esta actitud vampírica tan integradora y en la que tanta importancia tiene el concepto de progreso (que ha inspirado incluso una subsaga compuesta por Imágenes en Acción o La Verdad), ya que cristalizará en la Überwald League of Temperance (lo siento, no sé cómo han traducido el nombre), y que fundamentalmente anima a los vampiros a deshacerse de viejos estereotipos y cadenas tradicionalistas para involucrarse más en la sociedad actual. Para ello, existen incluso terapias de grupo para intentar evitar la obsesión por tomar sangre. El número de situaciones hilarantes que se pueden dar en este contexto, y que de hecho, se dan, es abrumador.

En fin, Carpe Jugulum es una puerta de entrada al oscurísimo mundo de los vampiros, a una historia de las brujas en la que, de nuevo, deben hacer lo posible para preservar la identidad de Lancre y al final de los papeles de Tata y Yaya como brujas principales. No me canso de repetir que la irrupción de Tiffany Dolorido es no ya una bocanada, sino un ciclón de aire fresco para esta saga, incluso teniendo en cuenta que sus novelas están orientadas a jóvenes lectores, un término que no me gusta demasiado. Ah, y para que esto sirva de introducción a la saga de Tiffany Aching, ¿no os suena de algo la cita que encabeza la entrada? Sí, aparecen ellos.

*Sí, lo sé (si has leído Monstrous Regiment entenderás por qué lo digo)
 
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