There are *no* inconsistencies in the Discworld books; ocassionally,
however, there are alternate pasts. (Sir Terry Pratchett, alt.fan.pratchett)
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Saga Guardias (III) - Pies de Barro


Sam Vimes, Vetinari, Cheery Littlebottom, Zanahoria, Angua y el patricio en una nueva aventura del Mundodisco de Terry Pratchett. En Ankh-Morpork, y esta vez, con golems de por medio y un asesinato por investigar

'It looks like a human!'

Aunque la mayoría de reseñas que uno se encuentra en la red sobre este libro giran alrededor de la figura del golem, conviene recordar que ni mucho menos aparece por primera vez aquí. De hecho, hay una mención al golem ya en El Color de la Magia, y también aparece en otras novelas (La Verdad, Soul Music, El Segador, y especialmente en Tiempos Interesantes).

Creo que se puede afirmar que en esta novela, la tercera de la guardia, empieza a aflorar el Pratchett policial más adictivo. Con un argumento muy ramificado en subtramas (el propio golem, Zanahoria y su linaje, Nobby y el suyo, el envenenamiento del patricio...), la novela no baja el ritmo en ningún momento. Y todos los personajes, a los que ya conocemos de sobra (especialmente los integrantes de la Guardia Nocturna), nos hacen reír y, y esta sensación se acrecentará en futuras novelas, también nos descubren su lado más oscuro, cuando los problemas a los que se enfrentan son cada vez menos fantásticos y más humanos.

Pero el golem sí es el centro de la novela. Para empezar, hay que decir que todo lo que rodea a esta figura ¿inerte? es en sí mismo tenebroso. Un personaje tétrico, humanoide, muy presente en el expresionismo alemán, y que en el Mundodisco tiene un alter ego sorprendentemente parecido al personaje que sembró el terror en Praga en el S.XIV. Sin embargo, hay un matiz, inevitable en la obra de Pratchett. Y ese matiz tiene nombre: Dorlf. Un golem acusado de matar a un viejo cura, aparentemente un sujeto fácil de manipular, pues no tiene conciencia ni humanidad, termina convirtiéndose en el líder silencioso de una revolución libertaria que, al menos, sirve para que una raza hasta ahora ignorada se sume al pesado engranaje social de Ankh-Morpork.

Por lo que leo, en muchas reseñas encuentran paralelismos varios en esta novela. Vemos tres.


  1. El golem y el esclavo africano en Estados Unidos, y cómo ambos encuentran la libertad prosperando poco a poco en conseguir que su humanidad sea reconocida por quienes les esclavizaron desde el principio. La diferencia estriba principalmente en que el golem no busca libertad ni reconocimiento conscientemente. La otra, claro, es que Dorlf tiene como objetivo comprar la libertad de otros golems, además de la suya propia. 
  2. El monstruo del Dr Frankenstein, y cómo se rebeló contra su creador. Aparentemente, la violencia del golem mitológico supera con creces a la de la criatura de Frankenstein, descrita como un personaje huidizo y cobarde, empujado al ostracismo por su propia fealdad. Una vez más, Dorlf es más un revolucionario silencioso, y seguramente incosciente de ello hasta el último tercio del libro.
  3. El título, Pies de Barro (aunque originalmente el título pensado para la novela fue "Palabras en la Cabeza"), es una referencia al profeta Daniel y su interpretación del sueño de Nabucodonosor.
Ah, y un personaje entrañable en la Guardia Nocturna se da a conocer en esta novela: Cheery Littlebottom (Jovial Culopequeño en las traducciones patrias, si no recuerdo mal). Vimes comenta sobre el nombre de esta nueva miembra (!) de la Guardia que le agrada que se mantengan las viejas tradiciones. Según el APF, esto puede deberse a que su nombre encajaría al recitar el nombre de los 7 enanitos de Disney (Grumpy, Dopey, Sleepy, Bashful, Happy, Doc y Sneezy). Aunque en la traducción este matiz se haya diluido mucho, este Vimes no deja de ser un cabrón. En español y en inglés.

Saga Guardia (II) - Hombres de Armas


Sam Vimes, Vetinari, Carrot, Angua, Detritus y otros personajes protagonizan la segunda novela de la subserie de la Guardia de de Ankh-Morpork, obra del escritor británico Terry Pratchett
Imagen |   Flickr
Vimes grinned. Funny, he thought, how I never feel really alive until someone tries to kill me. That's when you notice that the sky is blue. Actually, not very blue right now. There's big clouds up there. But I'm noticing them. - Reflexiones pre-Mortem.
Creo haber comentado ya que la saga de la Guardia es, para mí, donde Pratchett ha ido tejiendo las mejores historias. También creo que es en las húmedas y oscuras calles de Ankh-Morpork donde el estilo del Maestro ha ido cincelándose, y casi tengo la impresión de que cada nuevo crimen, cada conspiración y cada injusticia en esa Londres mundodisquera han terminado de pulir un estilo único, fantásticamente alegórico y alegremente destructivo.

Por eso es difícil no hablar de cualquiera (¡cualquiera!) de las novelas de la Guardia sin dejar caer la palabra 'clásico'. Porque la mayoría de los personajes más carismáticos de la saga del Mundodisco han tenido que triunfar en Ankh-Morpork para ganarse ese Cum Laude de los lectores. Como pasa en alguna otra metrópli de mundobola, por cierto. Los magos, la Guardia, pero también la Muerte. Narices, si hasta las brujas de Lancre han tenido sus momentos más estelares cuando han tenido que bajar de los cerros para confundirse con ese animal desquiciado que es la multitud ankh-morporkiana. Y en I Shall Wear Midnight (la nombro por ser la última hasta el momento) esto está exprimido a la máxima potencia, y con sobresaliente maestría debo decir.

A día de hoy, cuando tenemos tan asimilada la estructura de la Guardia de la Ciudad, con su cuartel general en Pseudópolis Yard, hablar de la llegada de Zanahoria, las campañas para las minorías, y la boda de Sam Vimes on Sybil Ramkin suena antiguo. Suena histórico. Suena vintage.

Pero hubo una vez en que eso ocurrió, y el Maestro escribió sobre ello. Ocurrió en 'Hombres de Armas', un clásico.


Si alguien no ha leído Hombres de Armas, cuando lo haga se encontrará con una novela detectivesca. Si bien no llega al nivel de las posteriores novelas de la saga, sí es entretenida, divertidísima y, como siempre, encontramos su fuerte en las alegorías a nuestro mundo y nuestros valores en forma de dardos envenenados lanzados por el Maestro con aparente arbitrariedad. Y los acontecimientos sociales que ocurren en la novela no desentonan. Como historia autoconcluyente es de las más coherentes que podemos leer dentro de la saga de la Guardia, y en una saga con tantísimos vaivenes argumentales esto es muy valioso (Vimes y Ramkin, Angua y Zanahoria, la evolución de la Guardia como institución, la aparición de la prensa y Correos y la influencia de ambos en la salud mental de nuestro querido Vimes...).

Pero si alguien ya la ha leído, que quede dicho que es de las que mejor se prestan a una relectura. Porque 1) estoy seguro de que quien se la haya leído lo habrá hecho, al menos, hace un lustro, 2) porque leer sobre el principio de algo cuando ya sabemos sobre su futuro da mucho más valor y significado a lo que ha ido ocurriendo después, y 3) porque rememorar esa escena: esa escena. ESA ESCENA. Prácticamente al final de la novela, en la que Vimes, el Patricio y Zanahoria tienen esa conversación con la dolorosa franqueza de quien ve su vida pender de un hilo. Esa escena a la que pertenece la cita que encabeza esta entrada, una de las más cojonudas de los 40 libros o así de la saga. Son palabras mayores.

En fin, 'Hombres de Armas' es otro argumento para los que, como yo, sostenemos que la saga de la Guardia está muy por encima del resto de subseries, y otro argumento, claro, para babear con las perspectivas televisivas que nos trae la primavera.

Saga Guardia (I) - ¡Guardias! ¡Guardias!


Imagen del usuario Brainbikerider en Flickr

He's going to arrest the Patrician, Vimes told him­self, the thought trickling through his brain like an icy rivulet. He's actually going to arrest the Patrician. The supreme ruler. He's going to arrest him. This is what he's actually going to do. The boy doesn't know the meaning of the word 'fear'. Oh, wouldn't it be a good idea if he knew the meaning of the word 'survival' . . . - Vimes reflexiona cuando Zanahoria intenta multar al Patricio por aparcar su carro en zona prohibida y llevar una rueda desnivelada.


Si hay una novela del Mundodisco sobre la que hay un acuerdo prácticamente unánime, ésta es ¡Guardias! ¡Guardias!. Es una de las mejores entregas de la saga. Por muchos motivos, cada lector tendrá los suyos, pero de entre los más esgrimidos, encontramos:

- Es la primera novela de la Guardia. Por tanto, es la primera vez que conocemos a sus personajes, esos que tantísimo nos harán reír y pensar en novelas posteriores. Incluido al recién llegado, el Capitán Zanahoria, todo un descubrimiento y con el que Pratchett juega hábilmente para colocarlo en situaciones en las que su transgresor sentido de la ley y el orden provocan situaciones divertidísimas. Al decir transgresor, me refiero, claro, a los estándares de Ankh-Morpork.

- El dragón. Ese ser mitológico que, invocado por una hermandad secreta, pasa de ser un arma arrojadiza a hacer las cosas por su cuenta, llevando el caos a la ciudad y dando pie a momentos míticos y fundamentales para posteriores entregas, como [[spoiler]] la primera escena romanticona entre Vimes y Lady Ramkin [[/spoiler]].

- El Patricio. Una de las pocas veces en las que se aprecia algún rasgo de vulnerabilidad en el incorruptible Vetinari es cuando [[spoiler]]termina encerrado, aunque no por mucho tiempo, en las mazmorras a manos de uno de esos secundarios que no duran más que un puñado de páginas [[/spoiler]]. Su relación con Vimes es una de las más jugosas del Mundodisco, llena de dobles sentidos, metáforas y referencias constantes a nuestro mundo y a lo que entendemos por relaciones de poder. Un personajes fundamental para entender el funcionamiento de una de las ciudades ficticias más interesantes y estudiables de la literatura moderna. En ¡Guardias! ¡Guardias!, además, está sublime cada vez que habla.

- La novela detectivesca. El hecho de que Pratchett escriba fantasía muchas veces nos impide ver claramente su talento en otros ámbitos muy diversos. Ha demostrado con creces ser un genial cronista de guerra, un divulgador intachable y, aunque no se ha ganado la fama por sus oscuras y geniales tramas policíacas, lo cierto es que los volúmenes de la Guardia se disfrutan un montón por ser, habitualmente, los que mejor estructurados están y que escapan ligeramente al caos al que estamos acostumbrados en sagas en las que la magia está presente. Esto da al argumento que habitualmente sigue esta subserie, siempre basado en algún crimen de magnitud variable, una cohesión de la que muchas veces adolecen otros títulos.

- Los antihéroes. El Mundodisco está plagado de antihéroes. Y Ankh-Morpork concentra la gran mayoría de ellos por ser una ciudad decadente y casi cyberpunk en la que lo peor de lo peor inunda casas, bares y callejones. Rincewind o Moist von Lipwig son algunos ejemplos claros. Y aunque el Vimes que todos tenemos en mente es el de un policía íntegro y con unos valores de acero, releer ¡Guardias! ¡Guardias! nos recordará a ese Vimes perdido y sin rumbo que, compartiendo destino con la Guardia de la ciudad, no se enfrentaba a los problemas como lo hará en posteriores novelas.

Sobre Vimes: un personaje único, espectacular, lleno de fuerza, ingenio, malos modos, colérico, malhablado, cabrón y con demasiada experiencia en patrullar con sus botas oficiales las calles frías y húmedas de la Ankh-Morpork que nunca duerme de noche. Pero al mismo tiempo, su extremo pragmatismo, su facilidad para ver lo que realmente hay delante (una cualidad muy apreciada por Pratchett, parece), y su divertidísima falta de tacto lo convierten en uno de los símbolos del Mundodisco, y seguramente, uno de los personajes que mejor defiende argumentos que el propio Pratchett defendería (utilizando muchos más tacos de lo normal). Sus reflexiones sobre el poder, la política y el dinero, tanto en esta novela como en las posteriores, son siempre deliciosas.

En GoodReads leí un comentario sobre este libro, sobre Vimes concretamente, que venía a decir algo así como que se veía la evolución de un policía hundido que poco a poco iba quitándose el polvo de la casaca para terminar luciendo impecable, tanto por fuera como por dentro. Me gustó mucho.

En ¡Guardias! ¡Guardias! tenemos de todo lo que podríamos querer en una buena novela, todos los tópicos que siempre nos gusta leer a los fans del Mundodisco, pero especialmente bien hilados, fluyendo rápidamente con ese estilazo divertido y lleno de gags que sólo Pratchett es capaz de utilizar. Hay mitología, magia, crímenes, protagonistas con personalidades opuestas, momentos emotivos, acción, y cómo no, esa fundamental sensación de que cada vez que uno lee Vetinari, espera algo genial, un comentario, una acción, una reflexión... Y no defrauda nunca, aunque lo mejor siempre reside en cómo interacciona con sus subordinados (todos los demás), y en cómo este malabarista de la semántica y los silencios se gana el carisma y la admiración del lector y del pobre diablo que tiene la desgracia de enfrentarse con él.

La Guardia es mi subserie favorita porque los libros son divertidos, ácidos y reflexivos, pero al mismo muy bien estructurados (en general), y las tramas detectivescas, repito, se le dan mucho mejor a Pratchett de lo que en general se le reconoce.

También es importante recordar que esta novela es una de las mejor consideradas para empezar a engancharse al Mundodisco. Así que, novatos, ya sabéis.


Para los que no juegan a videojuegos, recordarles que el argumento principal del videojuego Discworld está basado en esta novela.

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