There are *no* inconsistencies in the Discworld books; ocassionally,
however, there are alternate pasts. (Sir Terry Pratchett, alt.fan.pratchett)
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Pratchett y la #spanishrevolution



Terry Pratchett no ha dicho nada sobre las pequeñas superfluosidades que pasan en España. Quería dejar esto clarinete antes de seguir escribiendo. Y es que encima, con la que está cayendo, el Maestro tiene otras cositas en las que centrarse.

Pero voy a dejar aquí una perla, aparecida en I Shall Wear Midnight, perfectamente aplicable a lo que está pasando por aquí, y escrita con esa mordacidad y el ingenio propios de nuestro escritor favorito.

Os pongo en contexto (spoilers). Roland (el hijo del barón) ha heredado La Caliza, pero desafortunadamente no ha heredado las maneras de su padre. Él no comprende a sus gobernados, está empeñándose en encontrar enemigos donde siempre ha tenido amigos (suegra mediante), y comienza a perder la credibilidad de quien no gobierna para su gente, sino para sí mismo. En esta tesitura, Tiffany Dolorido, a quien le debemos el placer de reproducir pensamientos complejos en frases cortas y punzantes, reflexiona lo siguiente:
Cuando el Señor Dolorido (su padre) había trabajado para el viejo Barón, habían, como hombres de mundo, alcanzado un acuerdo: el Sr. Dolorido haría lo que el Barón ordenase, siempre y cuando el Barón le pidiera al Sr. Dolorido que hiciera lo que el Sr. Dolorido quería hacer y debiera hacerse.

“Esto es lo que significa la palabra lealtad”, le había dicho a Tiffany el Sr. Dolorido una vez. Significaba que los hombres buenos de todo tipo trabajaban bien cuando eran conscientes de sus derechos y deberes, y de la dignidad de la gente de a pie. Y la gente protegía esa dignidad con todas sus fuerzas porque era, aparte de algunas sábanas, ollas y sartenes, algunas herramientas o algo de cubertería, todo lo que tenían. No era necesario hablar de los acuerdos o contratos, puesto que todas y cada una de las personas sabía cómo funcionaba la cosa: mientras tú seas un buen maestro, yo seré un buen trabajador. Te seré leal siempre que tú me seas leal, y mientras el círculo no se rompa, así seguirán las cosas.

Ahora, Roland estaba rompiendo el círculo…” (p. 227)
Pasaje actual donde los haya. Y refleja a la perfección el sentimiento de quienes no vemos nuestros valores y nuestra cultura defendidos por los pingüinos que nos roban en las diputaciones, congresos, senados y ayuntamientos. ¡Parece escrito a propósito y con total conocimiento de causa!

Y para rematar, una proclama, también aparecida en ISWM. Otra pequeña cita del mismo libro sobre la importancia que tiene poder acceder a la información, la cultura, las noticias y las opiniones que se vierten hoy. Así ya no se nos tomará el pelo.
El conocimiento es poder, el poder es energía, la energía es materia, la materia es masa... y la masa cambia el tiempo y el espacio. (p. 246)
Como siempre, genial Pratchett.

Saga Tiffany Dolorido (IV) - I Shall Wear Midnight



I just wish there was somebody to talk to who would take no notice of the pointy hat. So what do I do now? Yes, what do I do now, Miss Aching? What would you advise, Miss Aching, who is so good at making decisions for other people? Well, I would advise that you get some sleep. - Tiffany se autoaconseja en ISWM.

Voy a spoilear un poco la novela, sigan bajo su responsabilidad.

Vuelvo para contar algo sobre la última novela aparecida hasta la fecha, I Shall Wear Midnight... que supongo que habría que traducir por "Vestiré de medianoche", "Vestiré medianoche" o "Yo vestiré (de) medianoche". O algo así.


Tiffany Dolorido no sólo se ha hecho mayor, sino que en estas cuatro novelas la chica ha envejecido un montón. Pasó de ser la pequeñaja insolente que hacía demasiadas preguntas en Los Pequeños Hombres Libres a, en esta historia, tener que lidiar con cosas de mayores y que harían envejecer al mísmísimo Peter Pan. Principalmente, con dos frentes abiertos. Por un lado, el enemigo sobrenatural lovecraftiano de turno, esta vez representado por una especie de espíritu antropomorfo que infecta las mentes de la gente buena y les hace odiar a las brujas. Por otro, Roland, ese mocoso antipático que sigue en su papel arrogante, incómodo y ostiable como pocos. Ahora, encima, hereda The Chalk, se va a casar con una barbie aprincesada que trae consigo una suegra más repulsiva aún que él... en fin, un primor de chico.

Cuando uno lee algunas críticas a esta novela, encuentra que muchas se centran en los cameos de otros personajes bien conocidos por todos, sobre todo cuando Tiffany visita Ankh-Morpork. Pues oye, no os dejéis engañar. Esta parte es muy divertida, engancha mucho y cada palabra es una delicia para el lector. Pero 1) no representan ni la mitad de la novela, y 2) su peso argumental es bastante relativo. Deleita y conmueve*, pero poco más.

Los Feegles, por su parte, han perdido protagonismo (con un, pienso, desaprovechado Feegle enrolado a la Guardia de Ankh-Morpork), Pratchett sigue jugando con las historias populares y las creencias populares, y Tiffany sigue madurando y volviéndose cada vez más irreverente.

Personalmente creo que es el capítulo más flojo de la subserie, sobre todo porque me he encontrado una historia y, lo que es peor, unos diálogos peligrosamente predecibles. Es cierto que gana muchísimo en el último cuarto, que tiene ese punto descorazonador y oscuro en el que Pratchett es ya un maestro, y que al terminar uno siente que ha leído un buen libro. Pero, aún así, me da la sensación de ser una excelente historia con unos personajes infalibles... y que todo junto, por algún inexplicable motivo, no encaja.

*El gran valor que aprecio en ISWM es, tal y como alguien apunta en el hilo de Pratchett, que cuando uno lee Mundodisco se preocupa por sus personajes. Ya hemos llegado a ese punto. Llevamos tantos años con ellos, conocemos tan bien sus historias, sus pasados, sus aciertos y errores... Así, uno llega a esta novela, contempla esas pequeñas apariciones estelares como si de antiguas estrellas venidas a menos se tratara... y tiene la sensación de estar disfrutando de las últimas pinceladas de ingenio de Tata Ogg, de las últimas reprimendas de Ceravieja, o de las últimas desconcertantes sonrisas del Capitán Zanahoria. Esperemos que no.

Saga Tiffany Dolorido (III) - Wintersmith


Wintersmith, tercera novela de la subserie del Mundodisco con  Tiffany Aching como protagonista, por Terry Pratchett


Con Wintersmith se cierra la primera trilogía de la saga Tiffany Dolorido/Aching, una saga de brujas que sigue a las subserie brujas, pero más orientada a un público juvenil. Aunque las brujas Yaya Ceravieja y Tata Ogg también aparecen en la saga de Tiffany, no son más que cameos y en ningún momento adquieren un rol protagonista. Otra cosa es que cada vez que la presencia de Yaya se siente en el ambiente, ya eclipsa a todos los demás personajes y se convierte en protagonista por sí misma.

Si bien es cierto que la siguiente novela del Mundodisco, I Shall Wear Midnight (que por cierto, ya está terminada), también tendrá a Tiffany como protagonista, en esta novela parece que se fusionarán finalmente las dos subseries de las brujas en una, consiguiendo, espero, que un personaje como Tiffany participe en historias más enfocadas al público adulto. Aunque yo me considero adulto y he disfrutado muchísimo con todas sus historias. Pero supuestamente un niño las disfrutaría más. Igual que Momo, Los Viajes de Gulliver o El Principito. ¿No?

En Wintersmith, Tiffany es ya casi una adolescente y sus conocimientos sobre brujería (esa brujería tan necesaria como poco glamourosa que se lleva a cabo en Lancre) han crecido mucho. En primer lugar, esta chica ha experimentado en tres novelas un crecimiento físico y psicológico conseguidísimo. Sigue siendo una chica tozuda, que se cuestiona todo lo que ocurre a su alrededor y que, a estas alturas, ya tiene asumido que su destino, lo que hará durante el resto de su vida, será ser bruja. Que no es lo mismo que hacer brujería.

Wintersmith es una novela cargada de simbolismo. El argumento se basa en que, en el tránsito entre estaciones, se llevan a cabo ciertos rituales que parecen ser imprescindibles para que éstas lleguen. Sin duda, quien haya leído a Pratchett será consciente de que parte de su genio reside en cómo redefine ciertas convenciones sociales, culturales o políticas para convertir elementos abstractos o inertes en personajes de ficción. Con sus altibajos, sus personalidades, su fuerza y su flaqueza. Las estaciones, en este caso, son representadas con forma humanoide, reificadas como la Muerte o ciertos dioses imposibles. Y el ritual de los solsticios, al contrario de lo que ocurre en Mundobola, en el que el ritual celebra la llegada de una nueva estación, es necesario para que esta transferencia ocurra.

Pues bien, esete ritual consiste en una danza en la que las brujas no pueden inmiscuirse, pero que resulta tan seductora para Tiffany que, inevitablemente, se deja llevar por el baile y termina bailando con el invierno. Y el invierno se enamora de ella y la persigue constantemente, agasajándola con un sinfin de regalos divertidísimos en forma de nevadas, copos con su cara grabada o flores de hielo.

Por otra parte, también cobra gran importancia la relación de Tiffany con las otras brujas, especialmente Miss Treason, pero sin olvidarnos de la despreciable Annagrama (¡es que no puedo con ella!). Tiffany está empezando a ganar poder y a tener un nombre, y al mismo tiempo su inevitable curiosidad adolescente le juega malas pasadas. Menos mal que la voz de su inconsciencia, en forma de pequeños hombrecillos borrachos y ultraviolentos, le servirá para mantenerse, en la medida de lo posible, con los pies en el suelo.

Creo que es la novela en la que más he disfrutado con el préstamo, esa cualidad que tienen las brujas de habitar temporalmente el cuerpo de otro ser vivo (normalmente un animal, aunque como vimos en A Hat Full of Sky, y veremos en esta novela, no siempre es así), ya que Miss Treason es una grandísima virtuosa en este sentido.

Por otra parte, Pratchett sigue jugando con elementos adheridos a la imagen popular que tenemos de las brujas, como sus abalorios, sus ropas o sus viviendas. Un concepto abstracto que engloba a la parafernalia que, históricamente, hemos asociado a ciertos personajes que se mueven en los bordes, como diría Yaya Ceravieja. En los bordes entre lo real y lo virtual, en lo oculto, entre mundos y entre personas, entre almas y entre el bien y el mal. Este concepto es bautizado como boffo en Wintersmith, y por lo que he leído, parece ser una de esas palabras de nuevo cuño que adquieren un significado propio única y exclusivamente en el Mundodisco, porque es aquí donde tienen un sentido.

Por cierto, como curiosidad, decir que la mayoría de chorradas brujiles que Miss Treason compra para decorar su casa (arañas o velas rezumantes, entre otras) se encuentran en Boffo Novelty and Joke Shop (Novedades y Artículos de Broma Boffo, o algo así), cuyo dueño, Jack Proust, también hace un buen dinero con la venta a distancia, y fue uno de los primeros comerciantes en aceptar la nueva moneda de Ankh-Morpork. Servicios postales y dinero recién creado. Sí, Moist von Lipwick es uno de las grandes fuentes de riqueza y popularidad de esta tienda tan popular.

Wintersmith es una de las mejores novelas del Mundodisco, injustamente pasada por alto por una gran parte del público debido a la etiqueta young-adult. Pero ésta novela es oscura, casi en ocasiones angustiosa, y es que enfrentarse a entidades informes que lo son todo y que parecen omnipotentes genera situaciones realmente tensas, resueltas además con gran audacia por el maestro. Pratchett cuida hasta el último detalle de los momentos clave de sus obras, y Wintersmith es una joya perfectamente hilada, con un argumento fantástico y unos personajes fantásticos que terminan haciéndonos ver el Mundodisco como un mundo cada vez más real y parecido al nuestro.

Imprescindible. ¡Que la traduzcan ya! Y hablando de traducciones, en la Wikipedia bautizan al Wintersmith como Forjainvierno. ¡Jo! Me quito el sombrero ante quien lo haya hecho. Es una traducción p-e-r-f-e-c-t-a.

Por cierto, de Wintersmith hasta se hizo una canción.

Saga Tiffany Dolorido (II) - A Hat Full of Sky


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Tiffany ha crecido, y con sólo 11 años ya se ha granjeado un nombre importante. Su hazaña de derrotar a la Reina de las Hadas en su propio mundo armada sólo con una sartén se ha convertido en una historia que ya conocen una gran cantidad de brujas.

Como toda aprendiz de bruja, Tiffany deberá pasar por una etapa de aprendizaje, viviendo y conviviendo con una bruja más veterana y realizando tareas de todo tipo. De entre todas ellas destacan las tareas menos glamourosas, ya que al ser una suerte de chamanes o referentes espirituales en aldeas rurales, sus responsabilidades suelen centrarse en lo que ellas llaman "hacer lo que se debe hacer". Esto incluye, entre otras, ayudar a que las embarazadas den a luz sin problemas, acompañar a los viejos moribundos durante sus últimas horas de vida para darles una despedida tierna y compasiva o poner firme a algún aldeano que se comporte de forma censurable.

Tiffany, pues, abandona su pueblecito natal para vivir con Miss Level, una bruja que es en realidad dos y que convive con un espírtiu poltergeist pero al revés, llamado ondageist (término acuñado por Pratchett, al igual que noonlight en The Wee Free Men). Este espírtiu, Oswald, se encarga de ordenar y limpiar todo lo que las señoritas desordenan, actuando justo al contrario que un poltergeist al uso. Una prueba más de la sorprendente inventiva y la capacidad satírica de Pratchett.

Aparece un personaje que repetirá en Wintersmith y que me resulta muy carismático: la aprendiz de bruja Annagrama, alumna de Mrs. Earwig, una bruja que considera que para ser una bruja es muy importante parecerlo también, y le da gran importancia a la imagen. Esta cuestión, aunque no constituye un elemento argumental demasiado importante en la novela que nos ocupa, será tratado con más detalle en la ya mencionada Wintersmith.

¿El argumento? Tiffany ha aprendido de forma autodidacta la técnica del préstamo, algo que un espírtiu buscará aprovechar para invadir su cuerpo y adueñarse de ella. Este espírtiu, por llamarlo de alguna manera, no puede morir, y muestra una inhumanidad y un comportamiento instintivo al principio de la novela que en absoluto se mantiene hacia el final. Protagoniza un momento muy emotivo en una conversación con Tiffany. Con la muerte y el derecho a morir de por medio. De entre los muchos mensajes velados que Pratchett envía en esta dirección, éste es uno de los más poderosos, y ha habido veces en que su Discurso Dimbleby me recordaba a esto.

Los personajes, por su parte, son ya viejos conocidos. A las archiconocidas Tiffany y Ceravieja (Nanny Ogg no aparece, aunque se la menciona en algún momento) se unen otras brujas que dan un aire fresco a la idiosincrasia folclórica de la que se habían adueñado las Ceravieja y compañía. Una de ellas es Annagrama, y la otra una tal Petulia, de la que es imposible no enamorarse. Literariamente hablando. También aparecen los Nac Mac Feegle, pero personalmente encuentro que la relación entre Rob Anybody y Jeannie, la nueva kelda, provoca una innecesaria humanización de estos personajes, perdiendo así esa personalidad que les hacía tan simpáticos en la novela anterior. Aunque admitiría que, como todos los personajes, están sometidos a un proceso evolutivo, mi argumento se basaría en que su proceso evolutivo ya ha concluido. Son algo así como ángeles caídos que vagan en el limbo existente entre su mundo y el nuestro, como caballeros errantes con la única misión de defender a su kelda (que por los sucesos ocurridos en The Wee Free Men está representado tanto en Jeannie como en Tiffany) y cuidar a su familia en lo posible.

Ésta es una de esas novelas del Mundodisco en la que el argumento está claramente al servicio de los personajes, y es que en muy pocas líneas se podrían resumir los hechos que ocurren durante la historia. Sin embargo, al terminar de leer conoceremos mucho más a Tiffany y conoceremos en más profundidad lo que supone ser una bruja. No creo que A Hat Full of Sky esté al nivel de The Wee Free Men.

¡Ah! Y dos curiosidades: una, el colgante que Tiffany lleva en esta novela, que ilustra esta entrada y que tiene una importancia capital, está a la venta como merchandising. Es una de las piezas más bonitas, rivalizando con el anillo de la Muerte que lleva el maestro. Y dos, hay un momento en la historia en que Tiffany piensa en qué tipo de ropa llevar, en si es apropiado para una bruja llevar vestidos verdes o azules, y en el caso de llevar negro, qué profundiad debería tener este negro. En un momento enuncia lo que será el título de la próxima novela del Mundodisco tras Unseen Academicals: I Shall Wear Midnight.

Saga Tiffany Dolorido (I - I) - Los Pequeños Hombres Libres


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Este cuadro se titula The Fairy Feller's Master Stroke, pintado por Richard Dadd, y tiene mucha importancia en el libro. Podéis leer más sobre él y sobre su desdichado autor aquí.

"Nac Mac Feegle! The Wee Free Men! Nae king! Nae quin! Nae laird! We willna be fooled again!" - Los Nac Mac Feegle en pie de guerra

Nota 1: he preferido dejar algunos nombres propios en inglés porque no sé cómo se han traducido a nuestro idioma.
Nota 2: hay algún spoiler menor, pero si no has leído el libro y tienes intención de hacerlo, la verdad es que no creo que te vaya a fastidiar mucho la lectura. En cualquier caso, ahí queda el aviso.
 
Los Pequeños Hombres Libres
es la primera de la subserie de Tiffany Dolorido, que podría considerarse una subserie de la subserie de las brujas. Pero como el orden de lectura del Mundodisco es bastante particular, trataremos esta saga como una independiente, y daremos por concluida la saga de las brujas en Carpe Jugulum.

Por fin llegamos a Tiffany Dolorido, a la campiña en la que vive, a su villa natal, a esos mares de campo que se extienden hasta donde la vista se pierde y a sus entrañables aunque hoscos vecinos. Al pincipio puede ser ligeramente difícil engancharse, la protagonista puede provocar más de una antipatía (sobre todo al principio de esta novela, y sobre todo a los que desafortunadamente ya no nos podemos considerar de ninguna manera, por rebuscada que sea, adolescentes) y no tiene el carisma ni el recorrido que tienen otros clásicos de la saga, como Rincewind o Sam Vimes.

Aunque la primera aparición de los Pequeños Hombres Libres (o The Wee Free Men o  pictsies o Nac Mac Feegle) fue en Carpe Jugulum, es en esta novela en la que gozan de un protagonismo indiscutible y ofrecen una contrapartida muy divertida a Tiffany, tanto cuando está desorientada y no sabe que hacer, como cuando está enfadada, o en alguna de sus poco frecuentes concesiones a la melancolía o el sentimentalismo.

Pero empecemos por el principio.

Tiffany Dolorido pertenece a una familia que lleva viviendo en la misma villa (a relativamente poca distancia de Lancre) desde hace generaciones. En la novela, cuando hay alguna referencia a sus familiares, sin embargo, el protagonismo es casi monopolizado por su difunta abuela, Granny Aching (ver nota 1). ¿Por qué? En primer lugar, porque hay más de una razón para pensar que fue una bruja en vida, o al menos, que desempeñaba sus labores con la elegancia, el silencio y la cabezología propias de una. En segundo lugar, porque Yaya Ceravieja admite en la novela que habría sido un placer conocerla. Y es que para que Yaya diga algo así de alguien, ese alguien debe haber vivio experiencias y aventuras (aunque no fueran populares o no ocurrieran en lejanos parajes exóticos) de lo más difícil y desafiante.

Tiffany es una niña a las puertas de la preadolescencia y no hay nada especialmente destacable en ella. Pasa la mayor parte de su tiempo ordeñando vacas en la granja o cuidando ovejas. Sin embargo, hay algo que la hace diferente de los otros niños: ella hace preguntas. Sus padres no se molestaron demasiado en ocultar de dónde venían los niños, y ya desde pequeña tuvo que ayudar en el parto de algún que otro cordero. Esto sirvió para cincelar una personalidad extremadamente realista y una capacidad innata para ver lo que realmente pasa, lo que realmente está ahí, y no lo que nos gustaría o deberíamos ver.

Tiffany, además, tiene un hermano: Wentworth.

Curioso nombre, por cierto, ya que muy probablmente provenga de la combinación de los nombres en Inglés Antiguo wintra (invierno) y worð (recinto vallado/cercado). Es decir, normalmente Wentworth era el nombre del lugar en el que el ganado se guardaba durante el invierno (asumo que no sería una granja simplemente, sino que estaría acondicionado). En esta novela es secuestrado por la Reina del Mundo de las Hadas (Fairyland) y retenido en su mundo. Un mundo que ¡sorpresa! destaca por estar viviendo un invierno constante, durísimo, en el que de no ser por las esqueléticas siluetas ennegrecidas de árboles muertos, uno no sabría diferenciar entre la nieve y el cielo plomizo y descorazonador que lo recubre.

Este secuestro es el principio de una búsqueda al más puro estilo por parte de una hermana tras su hermano. Algo que, por cierto, también ocurre en Monstruous Regiment, por ejemplo.

A partir de aquí, Tiffany entra en contacto directo con los Nac Mac Feegle, quienes ofrecerán su ayuda para rescatar a su hermano y conseguir, de paso, esa ansiada venganza contra la Reina por haberles expulsado de su mundo en algún momento del pasado. Esta Reina maneja a su antojo los sueños de los humanos (como buen elfo mundodisquero que se precie), y ha construido un mundo en el que todas las fantasías, los sueños y las pesadillas se dan cita en una macedonia totalmente caótica de personajes extravagantes, absurdos y que parecen sacados de los descartes de los cuentos de hadas más alocados de la historia.

De alguna manera, Los Pequeños Hombres Libres guarda una relación bastante evidente con Alicia en el País de las Maravillas. Sobre todo, por la caracterización de los personajes, la ambientación y la localización (localización imposible de localizar en ambos casos, ya que ambas historias se mueven en la fina línea que separa lo real de lo onírico).

Esta novela se deja leer fantásticamente bien. Es rápida, dinámica, tiene todo para enganchar a cualquier tipo de lector, y creo que su mayor acierto es conseguir ese punto de moraleja o consejo tan Pratchett de "oye tú, no dejes que los convencionalismos, los prejuicios y las historias que te contaron desde que eras pequeño te impidan ver lo que realmente tienes delante, sobre todo no dejes que te impidan ver personajes fantásticos, seres mitológicos o duendecillos azules que te espían desde la cafetera de la cocina". En esta novela casi se puede tocar la fantasía. Está ahí, siempre ha estado ahí, y en una historia contada con tanto mimo y tanta delicadeza cualquier lector (por supuesto, independientemente de su edad, faltaría más) tendrá la tentación de dejar caer hacia atrás la cabeza, cerrar los ojos y dejar volar una imaginación que, en muchos casos, y para desgracia de todos, ha sido sepultada por eso contra lo que Pratchett lucha en cada página. Todos sabemos lo que es. Yo no me atrevo a ponerle nombre. Si acaso lo describiría como esa obligación de ser que nos impide vivir al mismo tiempo.

Los Pequeños Hombres Libres es una joya. Invita a la relectura en más de una ocasión, tiene un montón de personajes muy carismáticos (los pictsies, Tiffany, las brujas que aparecen en la novela, e incluso Wentworth y su graciosísimo lenguaje a caballo entre un niño malcriado y el loro de Nation son algunos ejemplos) y tiene esa rara capacidad de transmitir imágenes. Cuando Pratchett describe los escenarios en los que se desarrolla la acción, lo hace con una maestría tal que en pocas páginas (y con la excusa de los saltos entre mundos a los que tan acostumbrados están los Feegles) uno puede pasar de sentir los rayos de una mañana cualquiera en una campiña británica y oler a tabaco de liar y trementina, a estremecerse con el rugido de un mar furioso amenazando desde las profundiades, en una noche oscura y sólo iluminada por la desafiante luz de un faro que casi hace equilibrios para mantenerse erguido sobre una cama de rocas afiladas y decoradas por la espuma de las olas y los pequeños moluscos atrapados entre sus grietas. Casi nada.

No quisiera terminar la reseña sin hacer referencia a la importancia de la palabra. La palabra como una herramienta mágica, con fuerza por sí misma y a la que se debe temer, amar o respetar es un tema recurrente en las novelas de Pratchett. Lo hemos visto en los gólems de Pies de Barro, lo hemos experimentado en las bibliotecas de la Universidad Invisible y, en esta ocasión, la palabra tiene tantísima fuerza que los pictsies la temen incluso más que al más terrible de los monstruos. Por este motivo la presencia de abogados que parecen una reificación de sí mismos y de un colega de profesión atrapado en el cuerpo de un anuro un tanto pedante y altanero tienen tanta importancia. Y nos harán reír tanto.

Concluyendo, una novela preciosa, un imprescindible para los amantes de la fantasía y un auténtico regalo que disfrutará mucho un lector de 14 años, pero al que un lector de 34 sin prejuicios le puede sacar muchísimo más.

Recomendada, por otra parte, su lectura en inglés, ya que ese dialecto tan extraño que hablan los Feegles habrá perdido parte de gracia (imagino, no lo sé) en su transformación a un dialecto reconocible para un español. En cualquier caso, es sólo una recomendación, los traductores habrán hecho, seguro, un trabajo espectacular. La novela lo merece.

Saga Brujas (VI) - Carpe Jugulum


Los vampiros llegan al Mundodisco en Carpe Jugulum, de Terry Pratchett/></a></div><div class=
"Nac mac Feegle wha hae!"

Los vampiros (vampyros en este caso, ya que hablamos de una estirpe de vampiros que se encuentra en proceso de reciclaje) han llegado.

La última novela de la saga de las brujas (aunque sus protagonistas seguirán teniendo papeles importantes en la saga de Tiffany Dolorido) alberga una batalla entre dos de las "razas" folclóricas más importantes del Mundodisco: brujas y vampiros.

Si bien ya conocemos más que suficiente a las tres brujas del campestre reino de Lancre, por primera vez nos metemos de lleno en una de las razas más perversas y oscuras del Mundodisco. Es importante destacar la diferencia que hay, por ejemplo, entre vampiros y elfos en el Mundodisco. Mientras que los segundos, de los que ya hemos hablado algo en Lores y Damas y The Science of Discworld, están caracterizados con un estilo muy particular y con unas características que para nada se ajustan al cliché que todos tenemos interiorizado, los vampiros merecen que nos detengamos un poco más en ellos.

En Überwald, la cuna de los vampiros, el Conde de Magpyr está centrado en dos objetivos principalmente: a) adueñarse del reino de Lancre, valiéndose de una invitación enviada por el rey Verence y su esposa Magrat Ajostiernos con motivo del nacimiento de su primer hijo, y b) conseguir esto sacudiéndose, tanto para él como para su estirpe, esa imagen de personajes terribles, oscuros y tenebrosos que vagan en penumbras y acechan en la noche, arropados por vestimentas en las que los colores negros predominan, y donde la única claridad atisbable es la de su piel blanca y mortecina. Para ello, está comenzando a obligar a sus hijos (Vlad y Lacrimosa) a comportarse de una manera no ya más civilizada, sino más moderna. Las puertas del castillo deben dejar de chirriar y las bisagras deben engrasarse con frecuencia, los trajes de noches deben llevarse de noche, y las arañas deben dejar de campar a sus anchas por palacio. El tópico de la normativización de la vida a través de reglas instauradas para regir un comportamiento aparentemente arbitrario es increíblemente recurrente en la obra de Pratchett. El que más gracia me ha hecho de todos es el que lleva al modernísimo diablo Astfgl en Eric a instaurar un sistema burocrático absolutamente inservible en el infierno. Genial.

Esto nos lleva a varias reflexiones.

En primer lugar, como bien apunta Jacqeline Simpson en The Folklore of Discworld (del que os debo una reseña porque es la guía enciclopédica más completa sobre el Mundodisco), llama la atención que los tabús y creencias populares referentes a los vampiros sean tan parecidos en el Mundodisco y en el mundo real. De hecho, incluso diría que los vampiros del Mundodisco son, en general, más mezquinos y perversos. Toda la iconografía que rodea al mundo vampírico tradicional se ve potenciada en el Mundodisco, provocando que cada aparición de uno de estos seres extienda un aura de oscuridad que, desde el punto de vista narrativo, es muy apropiada (es importante remarcar lo de "tradicional", teniendo en cuenta que estamos en una época de vampiros adolescentes que banalizan ad nauseam un concepto con un arraigo histórico extremadamente importante para la cultura popular). Esta caracterización tan dura del perfil vampírico provoca que, por otra parte, el lector sienta especial simpatía por aquellos vampiros que no son tremendamente poderosos, malévolos y conspiradores. Por ejemplo, el genial fotógrafo Otto Shriek, que aparece en La Verdad; Sally, una vampiresa que entra en la Guardia de Ankh-Morpork en Thud! o el increíblemente carismático (y desaprovechado, en mi opinión) vampiro Maladict, en Monstruous Regiment*, novela que será la próxima en ver la luz en nuestro idioma.

En segundo lugar, y refiriéndome de nuevo a The Folklore of Discworld, es interesante mencionar que la descripción que se hace en Carpe Jugulum del padre del actual Conde de Magpyr sirva para describir a uno de los nombres más importantes de la vampirología universal: Nosferatum.

Y en tercer lugar, recordemos esta actitud vampírica tan integradora y en la que tanta importancia tiene el concepto de progreso (que ha inspirado incluso una subsaga compuesta por Imágenes en Acción o La Verdad), ya que cristalizará en la Überwald League of Temperance (lo siento, no sé cómo han traducido el nombre), y que fundamentalmente anima a los vampiros a deshacerse de viejos estereotipos y cadenas tradicionalistas para involucrarse más en la sociedad actual. Para ello, existen incluso terapias de grupo para intentar evitar la obsesión por tomar sangre. El número de situaciones hilarantes que se pueden dar en este contexto, y que de hecho, se dan, es abrumador.

En fin, Carpe Jugulum es una puerta de entrada al oscurísimo mundo de los vampiros, a una historia de las brujas en la que, de nuevo, deben hacer lo posible para preservar la identidad de Lancre y al final de los papeles de Tata y Yaya como brujas principales. No me canso de repetir que la irrupción de Tiffany Dolorido es no ya una bocanada, sino un ciclón de aire fresco para esta saga, incluso teniendo en cuenta que sus novelas están orientadas a jóvenes lectores, un término que no me gusta demasiado. Ah, y para que esto sirva de introducción a la saga de Tiffany Aching, ¿no os suena de algo la cita que encabeza la entrada? Sí, aparecen ellos.

*Sí, lo sé (si has leído Monstrous Regiment entenderás por qué lo digo)

Saga Brujas (V) - Mascarada


Mascarada, de Terry Pratchett, parodia El Fantasma de la Ópera
Imagen | Jackie Morris 
 "Looking into Granny's eyes was like looking into a mirror. What you saw looking back at you was yourself, and there was no hiding place."
Mascarada es una de esas novelas en las que la madurez de Terry Pratchett empieza a ser más que evidente. El tono comienza a oscurecerse levemente, las tramas ganan en complejidad y comienzan a tener un peso específico en la obra y, además de todo esto, comenzamos ya a conocer al dedillo a cada uno de los personajes.

Es por este motivo que, en esta quinta ya novela de las brujas, veremos cómo Yaya Ceravieja y Tata Ogg empiezan a ganarse esa tremenda admiración por parte de una gran parte de los fans del Mundodisco. Sus personalidades chocan y se complementan a la perfección en situaciones que pueden ir de lo más cotidiano a lo más trascendental. Aunque Yaya es la protagonista absoluta, seguramente una encuesta daría a Tata muchísimos puntos en un ránking de popularidad. De momento, no obstante, dejaremos la idea en stand by.

En esta ocasión, se desplazan a Ankh-Morpork en busca de una tercera bruja, ya que Magrat Ajostiernos es ya cosa del pasado, puesto que ya se ha convertido en reina y la brujería ha dejado de ser una prioridad. Sin embargo, la bruja a la que buscan se ha embarcado en su propio sueño, ser cantante de ópera. Y es Agnes Nitt (o Perdita) la que llevará a las brujas de Lancre a enfrentarse a un fantasma que está aterrorizando tanto a artistas como al público de la ópera de Ankh-Morpork.

La parodia de El Fantasma de la Ópera es clara. En el libro original de Gastón Leroux trata de los misterios que envuelven a la Ópera de París, en la que parece haber un chantajista/saboteador que lleva a cabo mil y una argucias para atraer la atención de la vocalista, de la que está enamorado.En Mascarada, la chica es Agnes y también hay un hombre misterioso. Y el ritmo de la novela se centra principalmente en cómo las cabezólogas de Lancre llegan (o no) hasta el final de la historia.

Hay quien argumentará que en esta novela, los personajes secundarios no consiguen enganchar lo suficiente como para crear un ambiente rico y complejo, imprescindible para desarrollar lo que conocemos generalmente como novela policíaca. Esto provoca que las brujas carguen con todo el peso narrativo, y que en ocasiones se eche en falta algún que otro cameo más. Y eso que, precisamente, en este libro no faltan: aparecerá la Muerte, e incluso la Guardia de Ankh-Morpork. No obstante, todo son opiniones, y no cabe duda de que la evolución desde Ritos Iguales hasta esta novela es más que notable.

Sí que merece la pena mencionar que en esta novela encontraremos una de las citas más celebradas de la obra de Terry Pratchett, la de los signos de exclamación. Seguro que sabéis de qué estoy hablando.

Saga Brujas (IV) - Lores y Damas


Los elfos y las hadas del Mundodisco de Terry Pratchett no son como los que todos conocemos

Mustrum Ridcully did a lot for rare species. For one thing, he kept them rare.
¡Qué casualidad! Después de publicar la reseña de The Science of Discworld II: The Globe, y de cómo esos malvados elfos, sedientos de poder y con una capacidad innata para dominar las almas de los humanos, aparecen en el proyecto Mundobola, es el turno de echarle un vistazo a la decimocuarta novela del Mundodisco, la cuarta en la saga de las brujas.

Ésta es una de mis preferidas de todo el Mundodisco. En primer lugar, por el argumento: elfos. Esos personajes tan idealizados y que todos admiramos por sus increíbles poderes, su inmortalidad, su eroesoterismo resultan ser en el Mundodisco unos seres con poderes y ansias de dominación extremas, y sus malas artes son especialmente desagradables. Junto a ellos, además, aparece algún que otro personaje mitológico como el unicornio, que no resulta ser ese caballo áureo que desprende eternidad y pureza. Desprende todo lo contrario, más bien.

Con el fin de evitar que estos mezquinos seres vuelvan al Mundodisco para sembrar el terror y la zozobra, las brujas se pondrán manos a la obra. A estas alturas de la historia del Mundodisco, Magrat Ajostiernos ya está a punto de convertirse en la mujer del rey Verence, con lo que irá cediendo poco a poco protagonismo a sus otras dos compañeras de aquelarre. Pero aún tendrá más de una aparición estelar en esta novela. Tranquilos, no voy a spoilear nada.

Por otra parte, otro de los grandes temas de The Science of Discworld era la teoría de los universos paralelos basada en la mecánica cuántica. En Lores y Damas, si no me equivoco, es la primera vez que el bueno de Ponder Stibbons y Mustrum Ridcully comienzan esas las infructuosas lecciones sobre cómo funciona esta teoría tan fascinante y compleja. Fundamentalmente, nos encontraremos bastante a menudo con un cabreadísimo (mientras más cabreado, más divertido) Mustrum Ridcully, cuya capacidad de comprender lo que no sabe ya es terriblemente reducida. Todo esto terminará con un Ridcully indignado por el hecho de que sus alter ego en mundos paralelos nunca le hayan invitado a sus respectivas bodas, y una escena de las más memorables del Mundodisco: la aplicación de la paradoja de Schrödinger al clímax de una historia de fantasía épica. Brutal.

Nuestros queridos Ridcully y Ceravieja echarán la vista atrás en algún momento de la novela, dando paso a momentos de melancolía y nostalgia, en los que apreciaremos cómo el paso del tiempo no es indiferente ni siquiera a personas con un gran poder. Vuelve a entrar en juego la mecánica cuántica, lo tentador que resulta el hecho de tener siquiera la esperanza de volver al pasado y corregir alguna que otra decisión equivocada, y lo descorazonador que es comprender que, al menos por ahora, al menos para el lector del Mundodisco (y no para el que lo habita), el tiempo sigue reproduciéndose de forma tozudamente lineal. Y es que el calor y el cariño casi filial con el que Pratchett trata a estos dos maestros de la magia es ciertamente conmovedor.

La combinación de juegos de palabras, alegorías sobre la vida (cada uno de nosotros puede verse perfectamente identificado en más de una reflexión en este libro), situaciones cómicas (¿qué haríais si os llegara un libro de Artes Marciales y lo leyerais como si fuera un tratado de Artes Maritales?) y un desarrollo que, por momentos, nos recordará a la mejor y más célebre fantasía épica, hacen de éste uno de los mejores libros de la saga de las Brujas, y seguramente estaría en un Top 10 de la mayoría de todos nosotros.

Saga Brujas (III) - Brujas de Viaje





"You can't go around building a better world for people. Only people can build a better world for people. Otherwise it's just a cage."

Contrariamente a lo que he comentado en posts anteriores sobre la saga de las brujas, esta novela, la tercera de dicha saga, combina a la perfección un maremagnum de bromas, sátiras y alegorías con una historia muy cuidada y divertida, unos personajes cada vez más carismáticos y un trasfondo atropológico del que comentaré algo al final del post.

Como suele ser habitual en las novelas de Pratchett, oponer características o personalidades que se repelen es un recurso habitual. ¿Por qué nos reímos tanto con Rincewind y Dosflores, nos lo pasamos tan bien leyendo a los huidizos Colon y Nobbs intentando justificarse frente a Sam Vimes, o alucinamos con cómo es posible que Ponder Stibbons siga tomándose en serio a Mustrum Ridcully? Sencillamente porque la dualidad que consigue Pratchett superponiendo valores y personalidades totalmente opuestas hace que la tensión argumental, los malos entendidos y la forma de enfrentarse a los problemas que se presenten son diametralmente opuestos. Tan opuestos, que en ocasiones dan lugar a situaciones no ya cómicas, sino extremadamente grotescas. Y la gracia, el sentido del humor, suele activar sensaciones extremas de vergüenza, tensión o júbilo. Entre otras.

Brujas de Viaje lleva lo comentado a la máxima expresión, mostrándonos a las tres brujas de la rural Lancre en un viaje por todo el Mundodisco, intentando dar con la solución de lo que parece ser un final feliz que podría afectar, como suele ser habitual también, al orden lógico del Mundodisco. Además, en su viaje se encontrarán tanto con personajes muy mundodisqueros como con otros que no serán más que un reflejo de los que poblaron los cuentos infantiles que todos conocemos. Y lógicamente, con el sentido del humor al que tan acostumbrados estamos.

En esta novela, nos enfrentamos al poder de las historias, de cómo están ancladas en la sabiduría (o ignorancia, según se mire) colectiva, y de cómo todos nosotros basamos nuestro aprendizaje, nuestro desarrollo personal e incluso la toma de decisiones en fábulas o historias de las que hemos extraído los valores que debíamos extraer. El ser humano, por naturaleza, tiende a construir historias y a transformar todos los acontecimientos que le rodean, de cualquier índole, en una sucesión de eventos narrables para que puedan ser comprendidos con facilidad, reutilizados con frecuencia y adaptados para que nadie se quede sin su pedacito de historia. Esto, una evidencia científica de la que volveré a hablar cuando aborde el segundo volumen de The Science of Discworld, es llevado al extremo y caracterizado en el Mundodisco.

Nuestra necesidad innata de vivir historias y de contarlas hace que, en Brujas de Viaje, haya cierta parte del Mundodisco en la que todos los habitantes pasan por un final feliz. La inventiva de Pratchett y su capacidad de sorprender, tocando temas que sin ser tabú sí que resultan complejos de abordar, alcanza una de sus máximas expresiones en esta novela. Preciosa historia, cercana a una road-movie, y una de los mejores libros del Mundodisco.

Saga Brujas (II) - Brujerías




'Don't be foolish,' said the duchess. 'Witches don't do that sort of thing. They're just stories to frighten people.'

Brujerías es uno de los motivos por los que la saga de las Brujas no engancha al gran público en sus primeras novelas (lo contrario de lo que ocurre con maravillas como Carpe Jugulum o Lores y Damas, por ejemplo). Para quienes no hayan leído la obra, tan sólo apuntar que estamos ante una parodia del argumento de Macbeth, con las particularidades mundodisqueras habituales.

En general, diría que Brujerías es una de esas novelas que han puesto su granito de arena en la concepción generalizada de que la literatura de Terry Pratchett es divertida, con unas tramas lineales pero entretenidas, y que se puede leer sin estrujarse demasiado los sesos en interpretaciones trascendentales o en fundamentalismos literarios. Y eso, para quien, como yo, considere que el Mundodisco representa mucho más que literatura de aeropuerto que hace bastante gracia, resulta descorazonador.

En esta novela aparece por primera vez el trío de las brujas más famosas del Mundodisco: Tata Ogg, Yaya Ceravieja y Magrat Ajostiernos. Esta última, afortunadamente, no intervendrá demasiado en posteriores novelas, y el papel de bruja joven con todo por descubrir lo tomará la carismática Tiffany Dolorido (con saga propia, además). Un cambio que me parece fenomenal, todo sea dicho.

Podéis leer el argumento y la sinopsis, así como algo sobre los personajes que aparecen, tanto en La Concha como en Sedice.

Tan sólo comentar cómo comenzamos a apreciar el verdadero poder de Ceravieja, y también su particular escala de valores, aunque ciertamente nos inclinaremos a coincidir con ella en la gran mayoría de las decisiones que adopta.

Y mencionar el teatro, tan importante en la literatura de Pratchett, que juega un papel muy importante en la novela y que nos hace pasar algunos de los mejores ratos mientras la leemos. La cita que encabeza esta entrada pertenece a una escena en la que  la tensión entre los malos de la novela y una confiada (como no podría ser de otra forma) Ceravieja nos hará soltar más de una carcajada. Y es que Brujerías, si puede presumir de algo, es de ser una de las novelas con más chascarrillos por página. Esto la hace muy entretenida.

En cualquier caso, me parece una de las más flojas de toda la saga. No consigo apreciar demasiada tensión narrativa entre personajes, y ciertamente Lancre es muchísimo más rico para el lector si se opone a alguna gran ciudad, como Ankh Morpork o Hunghung. Por sí misma, su idiosincrasia no engancha demasiado y, en general, las brujas son tan superiores a todos los personajes con los que se cruzan que uno puede anticipar demasiado fácilmente qué ocurrirá en cada escena en que éstas aparecen.

Saga Brujas (I) - Ritos Iguales




Ritos Iguales es la tercera novela de la serie Mundodisco y la primera de la saga de las brujas. Se la considera una de las más atípicas dentro del universo Pratchett por no deleitarnos con una retahíla de situaciones cómicas y desternillantes en las cantidades a las que estamos acostumbrados. Además, aunque pertenece a la saga de las brujas, del triunvirato de las brujas que todos conocemos sólo aparece Yaya Ceravieja. Ni Tata Ogg ni Tiffany Aching. Dejo fuera a Agnes Nitt y Magrat Ajostiernos porque no funcionan como brujas, por lo menos no como las tres grandes (sobre todo Tata Ogg).

El argumento de este libro se basa en un choque ideológico de los que tanto juego dan en el Mundodisco. En este caso, el tema es el género, y es que para ser un mago, uno debe ser el octavo hijo de un octavo hijo, pero se da la circunstancia, en una ocasión, de que quien resulta nacer es una niña. Y claro, esto pone en jaque el equilibrio del Mundodisco, y además pone en conflicto los dos grande colectivos que tienen monopolizada la magia en este mundo: los magos y las brujas. Terry Pratchett ilustra en esta novela una preocupación que ya venía avanzando anteriormente, como en su discurso ¿Por qué Gandalf no se casó nunca?

Como ya nos cuentan en La Concha, Yaya Ceravieja aún no ha definido completamente su personalidad, y aún no es ese juggernaut literario que se lleva por delante a cualquier personaje que se le ponga por delante. Con el permiso de Vimes, Mustrum Ridcully y Vetinari. Pero a ellos les tocará en otro momento. De todas formas, la tensión con la que disfrutaremos entre ella y Esk (la niña en cuestión) es enorme, y para muestra un botón:

"But could you light a fire with magic?" said Esk, as Granny slung an ancient black kettle on its hook. "I mean, if you wanted to. If it was allowed."
"Maybe," said Granny, who couldn't: fire had no mind, it wasn't alive, and they were two of the three reasons.
"You could light it much better."
"If a thing's worth doing, it's worth doing badly," said Granny, fleeing into aphorisms, the last refuge of an adult under siege.
"Yes, but -"
"But me no buts."
Ésta novela no es una de las más valoradas por los lectores. En primer lugar, porque aún no disfrutamos de un trío de brujas carismáticas y poderosas como en novelas posteriores. En segundo lugar, por la relativa poca frecuencia con que aparecen chascarrillos y bromas (que nos podría sorprender si estuviéramos demasiado acostumbrados a sólo una forma de escribir de Pratchett, que no es la única ni mucho menos). Y en tercer lugar, porque la saga de las brujas no parece ser una de las más valoradas por los lectores (está bastante por detrás de iconos como la Guardia o los Magos).

Personalmente, creo que este último factor se acentúa en el lector español porque nos cuesta mucho más identificarnos con la ambientación campestre en la que se sitúan generalmente las actividades de las brujas. Y es que los ritos de las brujas "de pueblo" muchas veces evocan parajes más cercanos a la campiña británica que a cualquier paisaje típico del clima mediterráneo. En definitiva, que al lector de aquí le puede costar un poco más engancharse y reírse con la satirización de tópicos relacionados con paisajes o costumbres que nos resultan muy ajenas.

El feminismo y la brujería en el Mundodisco



Me gustaría compartir con vosotros algunos pensamientos y reflexiones en relación con el conflicto de géneros que aparece de forma recurrente en la saga de las brujas, y de paso recomendar la lectura de un artículo que anda por el Google Académico y que es interesantísimo de leer (al final del post).

¿Alguna vez os habéis parado a pensar en la enorme diferencia moral existente entre las Brujas y los Magos del Mundodisco? ¿No os sorprende que, dentro de las estructuras jerárquicas de la Universidad Invisible, sea imposible encontrar mujeres? ¿Y que, cuando esto ocurre, pasan cosas? ¿Y que, por contra, el sistema de organización de poderes dentro de la brujería sea mucho más noble y transparente?

Mientras que en la Universidad, la tensión inherente a la continua lucha por ocupar el cargo inmediatamente superior, tras la más que probable muerte de quien lo ostenta, nos invita a pensar que la ambición por el poder es algo inherente al género humano. Pero más concretamente, inherente al género masculino: prioritaria, irracional e instintiva. Mientras tanto, por otra parte, la única referencia a la lucha por el poder dentro del ámbito de las brujas que podría comparar con esta situación es la que se da en Wintersmith, cuando [spoiler] Miss Treason muere y hay una situación de tensión institucional por conocer quién ocupará ese vacío de poder, y por el que la bruja Annagrama muestra un especial interés.[/spoiler] Es posible que haya más, pero yo no recuerdo una situación tan "masculina" en el ámbito de las brujas.

Ejemplos de las diferencias entre ellos y ellas hay muchos, y es que una de las verdades más aceptadas en relación con la literatura de Terry Pratchett es su inclinación a mostrarnos personajes femeninos con fuerza, poderosos, íntegros... y, sin embargo, en el caso de las brujas (no olvidemos obras como Monstrous Regiment, que daría para más de un post), estereotipadas y sexualmente incapaces (por vejez, juventud, incapacidad o desinterés).

No quiero extenderme demasiado, así que os invito a leer en clave de conflicto de géneros la saga de las brujas (hechiceras rurales, asexuadas, andrófobas...). Y sobre todo, la saga de Tiffany Dolorido, ya que en ella contemplaréis a una muchacha que a cada novela tiene un añito más (desde los 10 de The Wee Free Men a los "casi trece" de Wintersmith), y que su relación con los hombres o los espíritus del invierno es, desde mi punto de vista, quizá demasiado límpida. Vamos, que si hasta Harry Potter crece, nuestra bruja favorita también deberá hacerlo. ¿Quizás en I Shall Wear Midnight?

Como decía al principio, no dejéis de leer este trabajo (que más de uno conocerá ya), en el que de forma bastante más sesuda y multireferenciada, nos cuenta cosas sobre las brujas y su quasifeminidad. Y de paso, dice cosas como ésta.

Pratchett’s feminism does not appear to be congruent with itself. Whilst touting
women’s rights, he seems to be, at the same time, reinforcing patriarchal stereotypes and
mores.
 
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