There are *no* inconsistencies in the Discworld books; ocassionally,
however, there are alternate pasts. (Sir Terry Pratchett, alt.fan.pratchett)

Saga Rincewind (IX) - Unseen Academicals (parte II de III)


Orcos, fútbol, Shakespeare y un montón más de referencias se cruzan en la lectura de Unseen Academicals, de Terry Pratchett, 37a novela del Mundodisco (Discworld)
Imagen | Paul Kidby
As flies to wanton boys are we to the gods;
They kill us for their sport.
King Lear - W. Shakespeare

OJO, HAY SPOILERS

En este segundo post analizamos algunas de las referencias que rodean la novela, teorizamos sobre algunos de los aspectos que consideramos más interesantes, haremos una retrospectiva sobre lo que significa incluir ciertos elementos en una novela del Mundodisco y dejaremos ya casi cerrada la tri-reseña de Unseen Academicals, a la espera de traducir aquí la entrada sobre este libro en Pop Classics.

Este post se centrará principalmente en la inclusión de un orco en el Mundodisco y lo que esto conlleva, por una parte, y de la llegada del fútbol, por otra.

La llegada del fútbol al Mundodisco como nexo argumental no implica que dicho deporte haya llegado al Mundodisco. Por lo que leemos en la novela, es un divertimento que se lleva practicando durante muchísimo tiempo, y en el que sorprende (al menos a mí) el caos tremendo que lo rodea. Es decir, se describe el fútbol como un deporte que se practica en un terreno de juego cuyos límites no son en absoluto fijos, donde el público juega un papel fundamental en el desarrollo del partido (aunque casi nunca un espectador medio consigue ver más que la pelota volando por el aire un par de veces, y eso si le pilla cerca), donde las normas son extremadamente flexibles, y es caracterizado como algo parecido a una guerra civil que dura un tiempo más o menos determinado y que se desvanece cuando algo pasa y el partido se termina.

Me sorprendió, pues, leer que el fútbol, en sus inicios, era precisamente así. Allá por principios del siglo XVI el puritano Philip Stubbs definió el fútbol como una "práctica sangrienta y homicida". Parece probado que los equipos de fútbol podían estar formados por docenas o incluso centenares de jugadores cada uno, que no había un terreno de juego definido y que en ocasiones se utilizaba ¡toda la ciudad! como campo de juego, que (evidentemente) las normas de conducta y fair play eran inexistentes de todas todas, que un partido podía durar el día entero, y el juego consistía en ir empujando el balón como fuera posible hasta conseguir llevarlo a algo así como la portería contraria (que perfectamente podía estar a kilómetros de distancia). ¿Recuerda esto a algo? Pues eso mismo, el rugby y el hurling, al igual que el fútbol, son deportes que se han ido puliendo a lo largo del tiempo pero que parece que nacieron de una misma actividad cerril y alocada.

Se dice incluso que el fútbol se llegó a practicar como juego conmemorativo de una victoria militar, utilizando como balón la cabeza de algún enemigo. Parece ser que los escoceses, vikingos, daneses u holandeses han contribuido con sus pateables cabezas al noble arte del deporte en tiempos ya muy remotos.

Como comenté en el post de Soul Music, no creo que Pratchett haya sido un rockero de los de up the irons! y, de la misma manera, Unseen Academicals me sugiere que tampoco es que haya sido demasiado futbolero. Por eso se queda con el aspecto más romántico del fútbol, de lo que representa, de la sensación de arraigo y de pertenencia a una comunidad. El fútbol es descrito en Unseen Academicals (normalmente en boca de Glenda Sugarbean) como un algo intangible que reúne a la gente, que los hace fuertes, que define una identidad y que casi diría que motiva un nacionalismo de un puñado de kilómetros cuadrados que comienza y termina cuando comienza y termina un partido. Y está descrito desde el punto de vista más idealizado posible. La realidad territorial de España invitaría a un debate ciertamente correoso el cual mencionaré y dejaré de lado discretamente.

Los orcos (el orco en este caso) también da para mucha controversia.

Pratchett ha tardado un montón en incluir un orco en sus novelas, y lo ha hecho, como suele ser habitual, rompiendo los moldes del canon clásico de los personajes fantásticos. Mr Nutt es un orco, lo que lo convierte inevitablemente en un ser perverso y horrible, que se come las extremidades de sus agonizantes víctimas, que vive por y para la muerte (de los demás, aunque pertenezcan a su misma raza) y cuya especie está en peligro de extinción. Pero él no es así, sus años recluido le permitieron formarse en muchas materias, es mucho más erudito que cualquiera de los magos de la Universidad Invisible y, al mismo tiempo, vive atormentado por la ansiedad que provoca el tener que hacer siempre lo correcto para ganarse a la gente con la que comparte su vida y superar así los prejuicios que inundan Ankh-Morpork.

Aunque Tolkien murió antes de definir totalmente la personalidad de sus orcos, parece bastante seguro apostar por seres del inframundo, descendientes de Caín, malvados por naturaleza, hijos del asesino de Abel, en su momento. quizá, hombres o elfos que corrompieron sus almas. Algunos de los últimos escritos de Tolkien sugieren que los orcos sí son capaces de decidir por sí mismos y de establecer una diferencia entre el bien y el mal, siempre, eso sí, que no estén bajo la influencia de un ente poderoso y maligno. Mr Nutt está descrito así, como un ser vil por naturaleza pero que, en un contexto apropiado y sin ser utilizado como arma de los hombres, incluso cultiva un sentido de la moralidad, el respeto y las diferencias entre el bien y el mal por encima incluso de los corruptos humanos. Esto, de nuevo, nos lleva a pensar en nuestra sociedad y en cómo los poderes fácticos obligan a los outsiders a comportarse como se les supone y sin hacer caso a su propia naturaleza, casi diría a lo que su código genético determina. Mr Nutt fue siempre un antisistema sin saberlo, hasta que sus virtudes hicieron que irrumpiera en el sistema como un rinoceronte en una cristalería, cargándose de una embestida el cliché que rodeaba a los orcos en Ankh-Morpork. Y siempre desde la cordialidad, ¡que majo!

El anónimo autor de Beowulf dejó escrito el origen de algunos seres malignos mitológicos. Los ettins, una especie de gigante (y con un nombres sospechosamente parecido a Ent), los elfos (tan fascinantes que el debate sobre si son puros o malvados es tan antiguo como su propia existencia) y, claro, los orcos. Y como vemos, la suerte que han corrido estas razas es dispar en el imaginario colectivo, de manera que aún hay mucho que investigar sobre ciertos porqués.

¿Cómo os imagináis a un Orco? Hago esta pregunta porque, según Tolkien, esta raza fue criada por el Maligno en enormes jaulas con el objetivo de crear demonios grises sin un infierno en el que apostarse para poder ser utilizados como ejército para dominar Tierra Media. Sin embargo, muchos de nosotros somos hijos de Blizzard, de Warhammer o de Magic The Gathering, y del orco verde con colmillos prominentes y un hacha en cada mano. Echándole un vistazo a Google Imágenes uno no sale de dudas, ya que aunque el gris es el favorito también le debe mucho a las pelis de Peter Jackson.

Total, que en el Mundodisco Mr Nutt es un orco que se ha criado en clandestinidad leyendo muchos libros pero es incapaz de desarrollar una personalidad social y una inteligencia emocional que sean compatibles con las convenciones diplomáticas y de corrección política en las que se ve obligado a moverse. Y eso ya es decir mucho teniendo en cuenta el bajísimo nivel protocolario que hay en Ankh-Morpork. Otros personajes destacados en esta situación son Jean-Baptiste Grenouille en la novela de Patrick Süskind El Perfume, o Steerpike, que aparece en la trilogía Gormenghast, creada por Mervyn Peake. En ambos casos, el personaje en cuestión es abandonado a su suerte en celdas o jaulas y es criado prácticamente solo, y se convierte posteriormente en un personaje poderoso, con un gran poder de manipulación y un líder nato. Algo parecido pasa también con Tarzán o con Mowgli en El libro de la selva, aunque sus infancias son bastante más amables por el cuidado que les dispensan los animales.

Y casi para terminar, sólo mencionar que Mr Nutt termina siendo el entrenador de un equipo de fútbol de hombres, se termina convirtiendo en el líder de un grupo de hombres cultivados pero que no son ni tan imaginativos, ni eficaces ni están tan formados como él. El papel del orco en el fútbol es el de guía espiritual y consejero, y es aquí cuando Mr Nutt cumple su objetivo, cuando, por fin, es considerado como quien él quiere ser, y no como su destino dicta. Vamos, que prácticamente imita a los personajes citados en el párrafo anterior.

Por cierto, la palabra orco se parece mucho a orca, sí, la ballena asesina, aunque Tolkien negara muchas veces que hubiera ninguna relación entre sus orcos y estos populares cetáceos. Por su parte, John Milton, en su Paraíso Perdido, también utiliza a las orcas como parte de un ejército algo más metafórico, en la gran inundación. Vamos, que todo puede ser.

Para muchísimas más cosas sobre fútbol (Cantona, Maradona, Eriksson...), orcos y otras especies, las constantes referencias a la obra shakespeariana (Rey Lear y Romeo y Julieta sobre todo), Tolkien, el periodismo... os animos a echarle un vistazo a TVTropes, a las anotaciones de la novela en la Discworld Wiki y a leeros el capítulo sobre Unseen Academicals que hay en la última edición de The Folklore of Discworld. Como veis, es una novela cargadísima de cosas. No la dejéis escapar, ¡y ánimo al traductor que le toque llevarla a nuestro idioma, porque tiene tela!

Saga Muerte (III) - Soul Music



The Patrician was a pragmatist. He never tried to fix things that worked. Things that didn't work, however, got broken.
-- (Terry Pratchett, Soul Music)

No tengo demasiados buenos recuerdos de Soul Music. Y me siento casi obligado a volver a leérmela antes de escribir sobre ella, porque casi no me acuerdo de nada. Fue una de mis primeras y no dejó en mí una impronta muy significativa, que digamos. Pero allá voy: me aburrí un poco.Tengo la sensación de que, si te la lees antes que Imágenes en Acción te gustará ésta más porque verás en ella la novedad, y si es al revés (como fue mi caso), te deshaces en elogios hacia la inteligentísima inclusión del cine en el Mundodisco mientras que te parece plana, repetitiva y predecible la novela sobre "música con rocas dentro".

La mencionada Imágenes en Acción, Unseen Academicals o Making Money son otras de las obras en las que algo nuevo llega al Mundodisco y que de alguna manera supone una amenaza global. Aunque las amenazas también se han ido adaptando a los nuevos tiempos, y afortunadamente no vemos últimamente a muchos bichos de las Dimensiones Mazmorras. En Soul Music, que es la que nos ocupa, hay una guitarra mágica que prácticamente se adueña del músico que la toca, un grupo rock de lo más heterogéneo que se convertirá en un fenómeno de masas, un puñado de magos de la Universidad Invisible haciendo algunas de sus intervenciones más ridículas, divertidas y absurdas y, sobre todo, la llegada de un personaje increíblemente poderoso: Susan, la nieta de la Muerte. En ella recae la responsabilidad de hacerse cargo de las tareas mortuorias correspondientes debido a una nueva espantada de nuestro ente cadavérico favorito. Susan se parece mucho a Tiffany Aching: pertenece a un linaje increíblemente particular, no demasiado aceptado socialmente, y encima tiende a reflexionar demasiado sobre las implicaciones morales que su condición le empuja a hacer. Estas reflexiones llevan a un terreno que Pratchett domina muy bien, utilizando su mundo imaginario para cuestionarse el porqué de las cosas y el funcionamiento de la naturaleza de las personas.

El principal problema de la novela es que es demasiado parecida a El Segador, y estoy de acuerdo en alguna que otra reseña que he leído por ahí, en que la historia está bastante más deshilvanada. La parte de Susan, a pesar de la importancia del personaje (que alcanzará su momento culminante en Papá Puerco), no termina de arrancar nunca mientras que por otro lado hay una increíble locura en el Mundodisco (instigada sobre todo por el Decano y Mustrum Ridcully por un lado, y la propia Muerte por otro). El hilo argumental no termina de enganchar. Termina siendo un claro ejemplo de lo que más critican a Pratchett los críticos con Pratchett (entre los que no nos incluímos ninguno de los lectores del blog ¿no?): que sus novelas van a tirones para ir de un gag a otro de forma demasiado inconexa y sin fluidez.

No deja de ser muy divertida, y aunque esté enmarcada dentro de la subserie de la Muerte, creo que su punto más fuerte es la aparición de los magos. De verdad. Son tremendos.

Sobre las referencias musicales, pues sí, las hay. Nombres paródicos de grupos que a cualquiera que haya escuchado un poco de rock de los 70 y 80 le harán mucha gracia. Y referencias a la cultura pop de décadas anteriores. Aunque ahora que lo pienso yo me la leí en inglés y no sé si están traducidos los nombres de los grupos, y si lo están, a saber cuál habrá sido la solución del pobre traductor que tuviera que enfrentarse con ello. Tiene que ser muy gratificante traducir a Pratchett, porque vamos, a mí sólo de pensarlo se me caen los palos del chozo.

Además, creo que el enfoque sobre lo que supone la música en los adolescentes es discutible. Creo que el prisma es demasiado simplista, centrado sólo en cómo la gente pierde los papeles, la masa se convierte en un ser irracional y bastante estúpido, y deja de lado aspectos que darían mucho juego sobre la reivindicación social, la canción protesta, las tribus urbanas o los macrofestivales de música. No parece que Pratchett haya sido demasiado rockero en su juventud, de la misma forma que al leer Unseen Academicals uno tiene la sensación de que Pratchett aborda el tema del fútbol dese una perspectiva amable y romántica, sí, pero evidenciando un desconocimiento que, si eres un pelín fundamentalista, te puede hasta sentar mal.

¿Por qué libro empezar?


La saga del Mundodisco destaca por ser especialmente compleja en el orden de lectura por las constantes referencias cruzadas y argumentos superpuestos que hay en cada subserie


Una de las grandes preguntas que leo en foros de cualquier tipo en el que aparece el nombre de Pratchett es la de por qué libro empezar. Creo no estar del todo equivocado si afirmo que la saga del Mundodisco es la más larga por lo que a autores vivos respecta. Además, las tramas de las subseries se solapan en más de una ocasión, los personajes principales de una pueden aparecer haciendo algún que otro cameo en la subserie de al lado, y además la información relacionada sobre los libros con los que empezar es confusa. En ocasiones leemos que, por ejemplo, los libros de la Guardia se pueden leer individualmente sin demasiado problema, y sin haber leído los anteriores, ya que el argumento habitualmente detectivesco no se pierde entre el background de los personajes. Yo discrepo porque le doy mucha importancia a la evolución del Sam Vimes miembro de la guardia y a Sir Samuel Vimes, Duque de Ankh.

Antes de seguir quisiera dejar claro que esto es solamente una idea propia, algo que yo contestaría a alguien si me pidiera consejo y me preguntara "¿por qué libro del Mundodisco debo empezar?". Daré mis motivos y estoy abierto a críticas y, por supuesto, a más sugerencias. El caso es que ahora que el Mundodisco empieza a ser un poco más mainstream en España podamos aportar algo de luz al ya de por sí caótico proceso de publicación que esta serie ha experimentado (sufrido) durante demasiados años.


No empecemos por el primero. Nunca recomendaré empezar por El color de la magia o La luz fantástica. Principalmente porque creo que estos libros son lo que el Mundodisco era en un principio, pero no aúnan las características literarias que creo que han hecho de esta saga un éxito tan apabullante. Aún no tenemos personajes evolucionados, Rincewind y Dosflores son sólo una excusa para ir saltando de gag en gag y la historia no es demasiado interesante. Puede decepcionar a quienes hayan leído tantísimas críticas negativas y se encuentren con un par de historias divertidas pero poco más.

¿Qué saga es la mejor para empezar? Si quisiera empezar por uno de los primeros libros del Mundodisco empezaría por Mort, esto es, la saga de la Muerte. Porque podemos disfrutar de una novela que anticipa una saga muy prometedora, con personajes carismáticos y en la que lo más básico del Mundodisco se explica para los no iniciados. Además, la Muerte es tan seductora como personaje que es fenomenal para quienes quieran que les guste.

¿Y las novelas independientes? Otra buena idea es que nuestro primer libro sea de esos que se consideran novelas independientes, como Dioses Menores o Imágenes en Acción. Son novelas autoconclusivas (como todas, pero un poco más) y muy divertidas. Sí, hay una pseudosubserie (¡prefijo party!) llamada "Revolución Industrial", pero creo que esto es discutible.

Hay un gran consenso, por otra parte, en que ¡Guardias! ¡Guardias! es otra muy buena opción por varios motivos. La saga de la guardia me parece la mejor de la saga, y leérsela entera antes de empzar por las demás sirve para conocer tangencialmente las demás sagas, ya que sus personajes aparecen como secundarios con mucha frecuencia.

Monstruoso Regimiento es otra excelente opcion, aunque tengamos que esperar algunos meses más a que aparezca en castellano. Ahí tenemos al mejor Terry, reivindicativo y tremendamente mordaz en sus ideas. Mundodisco como espejo de mundos en su máximo esplendor y con personajes originales.

¿Y algo que no sea del Mundodisco? Si eres un lector joven no dudes en que El Éxodo de los Gnomos o la recientemente publicada Nación es otra opción estupenda (aunque la segunda es mucho más que una novela juvenil, prometido). No conocerás nada del Mundodisco pero tendrás un buen primer contacto con el estilo particularísimo del Maestro. La trilogía de Johnny Maxwell no es recomendable por la cagada editorial que todos conocemos, y como aún no me he leído Strata, The Carpet People y The Dark Side of the Sun no puedo recomendarlas. Aunque he leído que son flojas.

¡No ver ninguna peli! Aunque Going Postal parece mejorar a las dos anteriores, las pelis no han estado a la altura de los libros y pueden hacer que más de uno pierda el interés. No os dejéis engañar, los libros son buenos. Tampoco creo que la mencionada Going Postal sea buena idea para empezar con el Mundodisco. Conociendo un poco a los personajes la disfrutamos muchísimo más, así que para más adelante, ¿vale?

¡Espero que haya servido de ayuda!

Saga Rincewind (IX) - Unseen Academicals (parte I de III)


Imagen | Paulkidby.com

"It is a well-known fact in any organization that, if you want a job done, you should give it to someone who is already very busy." - Ponder Stibbons en Unseen Academicals
Aunque bien es cierto que en este libro Rincewind no es ni por asomo el protagonista, y que su participación se reduce a dos o tres intervenciones bastante desafortunadas (cómo no), lo enmarco en esta saga para unificar sus libros con los de la saga de los magos, que en algún momento relevaron a Rincewind en el papel principal de sus novelas. No sé muy bien en qué momento ocurrió eso, pero cuando nos quisimos dar cuenta Mustrum Ridcully ya se había adueñado de la saga que dio a conocer al Mundodisco. Y en La Torre del Arte analizamos la última novela del Mundodisco hasta la fecha, Unseen Academicals, una novela tremendamente interesante, arriesgada, ágil y carismática como pocas.

Como es una novela ciertamente importante, he dividido los comentarios en tres posts: uno (éste) en el que hay una reseña sobre la novela, otro sobre sus innumerables anotaciones y referencias, y un tercero en el que aparecerá traducido el post sobre Unseen Academicals de Popclassics.

Vamos allá.

El fútbol debe cambiar. En primer lugar, porque Vetinari, en su búsqueda constante de un Ankh-Morpork mejor, ha puesto el ojo en el fútbol. Y es que este deporte, además de congregar a las masas en el centro de la ciudad en pos de la victoria en un juego deportivo, es el hábitat ideal de tramposos, gamberros, camorristas, chorizos y una maraña de personajes de las clases más bajas que se unen y fusionan para dar lugar a un ente furioso, poderosísimo y muy testarudo. Coincide, además, con que en la Universidad Invisible los magos descubren que parte del presupuesto universitario (y en consecuencia, las tablas de quesos que les dan la vida cada día) depende de que se retome una tradición tan simple como la de echar un partidillo de fútbol, tradición que lleva en desuso más de dos décadas y que, por lo tanto, es imprescindible recuperar lo antes posible.

Pero el Mundodisco, como los fans sabemos, no es ni por asomo una saga que base su éxito en argumentos elaborados, giros narrativos sorprendentes o guiones hollywoodienses. El Mundodisco es esencialmente un continuum de referencias culturales, literarias, deportivas, sociales, políticas o históricas colocadas con maestría en un mundo fantástico, espejo de mundos. Por eso, el argumento no es, para mí, la clave de este libro. Lo son los personajes y las pequeñas historias, casi podrían llamarse side-quests, en las que se ven envueltos. Diría que la sucesión de momentos inolvidables genera por sí mismo un argumento bello, pero está tan bien escrito que uno tiene la sensación de que lo que les pasa a los protagonistas es el simple destino, que debían pasar por allí, encontrarse con éste o el otro, o que debían cometer un error determinado.

En Unseen Academicals, además, tenemos constancia del primer orco del Mundodisco: Mr. Nutt. ¡Y qué personaje! Un orco pequeñajo, con una fuerza descomunal, descendiente de una raza más que acostumbrada a retorcer pescuezos y arrancar extremidades, pero con una sabiduría inconmensurable fruto de sus años obligado a educarse para ser merecedor de algún tipo de valor. Tras darse a conocer de la mano de un operario de la Universidad Invisible (Trevor Likely), que se lo lleva a ver un partido de fútbol, y acompañado fielmente por la responsable de la cocina nocturna (Glenda Sugarbean), Mr. Nutt se convierte en la estrella que brilla en la novela, que hace brillar a los demás, que ilumina el argumento y que abruma cada vez que habla. Es un personaje lleno de contrastes, por su fuerza y su romanticismo, su fealdad y su ternura, su linaje terrible y su amabilidad, lo que provoca en quienes le conocen y los prejuicios que emanan de todos quienes no le conocen. Mr. Nutt encarna el dolor de quien se siente inferior por no ser como los demás o por no haber nacido como/donde ellos. Es, en esencia, un inmigrante. Y lo sufre, y recuerda constantemente los consejos de Lady Margalotta, una vampiresa moderna, presunta amante de Vetinari (¡!), que siempre busca lo mejor para él. ¿O no?

El desfile de pesos pesados de Ankh-Morpork (y más allá) que se da en esta novela es de aquellos que impresionan. Como cuando uno ve por primera vez el reparto de El Padrino, por ejemplo, y antes de verla ya tiene la seguridad de que el duelo se librará entre personajes y entre actores, entre actores y entre hombres. En Unseen Academicals es igual. Mustrum Ridcully, un sorprendente Ponder Stibbons, el Decano (venido a más, a mucho más), el omnipresente Vetinari, Lady Margalotta, Mr. Nutt, Glenda Sugarbean (capaz de colarse en el Despacho Oblongo sin problema), Vimes, Rincewind... Como digo, ir encontrándose con viejos conocidos es muy agradable, pero descubrir la capacidad de Pratchett para crear personalidades tan creíbles a estas alturas es genial. Uno no puede dejar de pensar en lo que nos perderemos todos cuando ese cerebro mágico se apague...

Ésta es, además, una de esas novelas que invitan inevitablemente a la relectura, ya que está llena de referencias. Y me recuerda bastante, por su exigencia, a un libro que leí hace bastante, sin relación alguna en la trama, personajes, localización, género... nada. Pero recuerdo que fue un libro que, al terminar de leerlo, me estudié las referencias y las anotaciones y, al cogerlo por segunda vez, lo disfruté una barbaridad. El libro en cuestión era Los extraños acontecimientos que rodearon la desaparición de Said, padre de calamidades, el pesoptimista. Unseen Academicals sólo ha pasado por mi vida una vez, por cierto.

¿El fútbol? Ah, sí, el fútbol. Al principio debo reconocer que no me terminó de enganchar el tema del fútbol. Me pareció que Pratchett escribía sobre fútbol de una forma un tanto pueril, con proclamas sobre el sentimiento colectivo, la fuerza de las masas y la búsqueda de una identidad común. No sé si era porque estos discursos estaban puestos en boca de personajes en los que aún no veía carisma (un carisma que sí he apreciado al final de la novela, sí) o porque yo, futbolero de pro (y culé, todo sea dicho), no terminé de verme identificado en la caracterización que hace del futbolero, no precisamente abolengo. Pero el partido final, ¡ay el partido final! Qué divertido, qué jodidamente divertido, Pratchett en estado puro: una sucesión de increíbles hechos, narrados por William de Worde para el Ankh-Morpork Times, entremezclados, con la aparente ingenuidad de quien escribe y los socarrones pies de página del Maestro. Sencillamente genial, uno de los mejores pasajes que recuerdo del Mundodisco.

También, como no podía ser de otra forma, hay una carga de Pratchettismo muy importante en el libro. Especialmente enfocada hacia una visión atea de la vida, la negación de un Dios que dirija a su antojo nuestro destino, y el triunfo de la razón sobre cualquier argumento basado en la divinidad. Y para muestra, os dejo algo que le dice Vetinari a Mustrum y al Decano (venido a más), traducción totalmente libre hecha por un servidor. Como diría Víctor Hugo Morales: ¡genio! ¡genio! ¡genio!

"Le he contado esto a poca gente, caballeros, y sospecho que nunca lo volveré a hacer, pero un día, cuando era un jovenzuelo de vacaciones en Uberwald estaba caminando al lado de un riachuelo cuando vi a una nutria con sus crías. Coincidirán conmigo en lo atractivo de esta visión. Contemplé cómo la madre se zambulló en el agua y emergió de la misma con un salmón más bien regordete, al que rápidamente redujo y arrastró a un tronco medio sumergido en el río. Mientras se comía el salmón (que por supuesto aún seguía vivo), el cuerpo se desmembró y recuerdo a la perfección el dulce color rosa de su hueva, que se derramó para satisfacción de los cachorros de la nutria, amontonados unos sobre otros para gozar de esta delicatessen. Una maravilla de la naturaleza, señores: madre y descendencia cenándose a una madre y su descendencia. Y en ese momento fue cuando supe por primera vez lo que era el mal. Está anclado en la naturaleza misma del universo. Cada mundo gira con el dolor. Y si hay algún ser supremo, me dije a mí mismo, es nuestro deber erigirnos como su superior moral."

Terry Pratchett da algunas claves para el/su éxito


Terry Pratchett es un autor de reconocidísimo prestigio, con una enorme popularidad y se ha convertido recientemente en una de las figuras más combativas contra el Alzheimer y, también, en un gran defensor del derecho a una muerte digna
Imagen | Daily Mail

Como siempre en este tipo de decálogos del buen emprendedor o del empresario exitoso, se mezclan elementos propios de un manual de autoayuda con el toque personal del autor. En este caso, una entrevista a Terry en la edición dominical del Daily Mail nos revela cuáles son, para él, las claves del éxito. O por lo menos cuáles han sido los motivos principales por los que él ha terminado triunfando.

En esencia, diría que se trata de argumentos muy específicos de su profesión de escritor, y no creo que sean aplicables de forma relevante a cualquier perfil profesional. En cualquier caso, muchos de nosotros seguro que hemos pensado alguna vez en contar alguna historia que no sea horrorosa y soñado con poder vivir de lo que uno escribe. Normalmente la mayoría de intentos de escribir no suelen pasar de un monitor en blanco y un sentimiento de frustración bastante penoso. Pero no siempre tiene que ser así. A él le funcionó porque, como él argumenta, descubrió qué era lo que se le daba bien y lo exprimió al máximo.

Aquí van las claves que aparecen en el periódico. Podéis ampliar un poco más (en inglés) en el artículo original. Hay algunos fragmentos muy del Maestro, ¡y eso siempre es de agradecer!
Recuerda los consejos de tu madre

Aprende a valorar la educación

Una vez que consigues que un niño aprenda y lea por placer, has hecho casi todo lo que podías

Descubre qué se te da bien

Busca y encuentra motivación

No dejes de hacer preguntas hasta que pase algo

Escribe siempre

La lucha te da fuerza

Lee un libro, revista o periódico escrito por y para gente con una visión del mundo completamente diferente a la tuya

Ten siempre en cuenta que podrías estar totalmente equivocado

Saga Muerte (II) - El Segador


Reaper Man (El Segador) es la décima novela del Mundodisco de Terry Pratchett
Imagen | The Wertzone
"Bonsai!"
(Terry Pratchett, Reaper Man)
La décima novela del Mundodisco, una de las más profundas y duras de la subserie cuenta, curiosamente, con La Muerte como protagonista, un personaje no dado precisamente al sentimentalismo.

En Mort ya se dan los primeros pasos en pos de ilustrar qué ocurriría en el Mundodisco si no fuera la Muerte misma quien se encargara de segar las almas de los muertos. Sin embargo, esto llega a una situación extrema en El Segador, cuando los Auditores de la realidad (gestores del mundo, del destino y la causalidad, y poco amigos de la humanización de reificaciones como la Muerte o hechos como el Tiempo) "despiden" a la muerte por profesar algo paracido a sentimientos humanos, fruto de haber estado toda una eternidad en contacto con nosotros. Bueno, con otros humanos, conmigo aún no. El caso es que este movimiento, corporativamente discutible, termina con La Muerte segando con maestría los campos de trigo de la Srta. Flitzworth pero con problemas bastante importantes en lo tocante a comer o dormir.

En este periodo de "vacío de poder" calavérico los muertos no terminan de morirse, se reafirman en su condición de no muertos puesto que nadie les puede llevar la contraria (es fácil perder un debate sobre si alguien está o no muerto cuando la persona en cuestión te asegura constantemente que acaba de tomarse un sandwich de pollo), y el mago Windle Poons se erige en uno de los agitadores sociales más divertidos del Mundodisco. Porque los magos sí que pueden ver a quien les va a llevar al otro mundo, y Windle no acepta a nadie más que a la propia Muerte. Faltaba más. Y esto termina con la creación del Sindicato de los No Muertos, un colectivo cuya popularidad ha saltado hasta nuestro mundo, ya que incluso tuvo representación en las recientes elecciones en Inglaterra. Los habituales peligros para la estabilidad del Mundodisco (la causa es lo de menos) son una excusa estupenda para contar una historia sobre la humanidad (nombre y adjetivo) y la deshumanización de la humanidad (nombre y adjetivo). El Segador es una novela profundamente conmovedora, dura, ambiciosa, delirante como la que más, pero que al mismo tiempo se enfrenta a uno de los tabús más recurrentes de la cultura popular de cualquier sociedad en cualquier momento de la historia de una forma brillante.

También es una novela muy divertida, con un montón de chistes, con los magos de la Universidad Invisible ganando importancia en novelas en las que Rincewind no es  protagonista. El argumento es algo errático, no es una novela que rezume un ritmo trepidante, y en ocasiones puede chirriar un pelín los saltos entre tópicos, digamos, trascendentales y bromas extremadamente terrenales. Pero personalmente nunca he encontrado el genio de Pratchett en lo que se le critica a esta novela en algunas reseñas, de manera que no me valen, y aunque la leí en 2004 y no la he vuelto a tocar, la recuerdo como divertida, sobrecogedora y a pesar de todo, coherente y concorde.

Y para terminar, una curiosidad extraída de la imprescindible (otra vez lo digo, y me quedo corto si lo digo un millón de veces) The Folklore of Discworld, coescrita por Terry Pratchett y Jacqueline Simpson:

La entidad que sustituye a la Muerte en El Segador es descrita más o menos como una entidad sin rostro, sin siquiera una calavera, constantemente humeante, vestido con una toga y portando una corona dorada. Esto enfada enormemente a Bill Puerta (seudónimo de La Muerte en su retiro terrenal), que lleno de furia grita "¿UNA CORONA? YO NUNCA TUVE UNA CORONA", a lo que su sustituto contesta "Tú nunca quisiste reinar". Esta nueva Muerte, más majestuosa y más iconográfica, no es gratuita, ya que bebe directamente del Paraíso Perdido de John Milton, en donde se describe a la Muerte así.

What seems his head
The likeness of a kingly crown had on

Tengo muchas ganas de escribir sobre Binky, los relojes de arena y otros mitos que rodean a la Parca. Todo llega. Mejor dicho... 'TODO LLEGA'.

Eric, por Juliette Harrisson


En esta novela, tras lo ocurrido en Rechicero, Rincewind vuelve al Mundodisco invocado por Eric, un aprendiz de invocador
 Imagen | Edward Miller

Volvemos a la carga tras unos diez días de parón con una traducción de un post en el estupendo blog PopClassics, esta vez sobre algunos elementos de la cultura clásica presentes en la novelilla Eric. Podéis leer el texto original aquí. De nuevo muchas gracias a la administradora del blog por permitir que la traducción aparezca en LTdA. Por cierto, aquí os dejo el Twitter de Juliette Harrisson.
 

La portada de mi vieja edición de Eric tiene la palabra 'Fausto' en letras góticas alemanas, tachadas, y con 'Eric' garabateado a su lado (y 'Terry Pratchett' en grandes letras doradas, lo cual es irónico ya que hay una broma en el libro sobre las malas novelas en las que el nombre del autor aparece en grandes letras doradas en la portada). Se trata de una adaptación libre (muy libre) de la obra Doctor Fausto, y hay varios chistes sobre lo que le ocurriría a una cara que pudiera hacer botar mil barcos. El joven Eric Thursley intenta invocar a un demonio para que le conceda tres deseos, pero termina trayendo a Rincewind (que ha estado hasta ahora deambulando por el Infierno por los acontecimientos ocurridos en Rechicero). Gracias a las maquinaciones de un usurpador demoníaco, Rincewind acaba concediéndole a Eric los tres deseos en el típico formato de no-es-exactamente-lo-que-habías-pedido.

El primer deseo de Eric, mandar sobre todas las naciones, los transporta a una civilización selvática que pretende sacrificar a su máximo gobernante para su dios, un demonio parecido a Grachnar, el demonio que sale en el capítulo de Buffy 'Fear, Itself'. No hay demasiados elementos clásicos aquí, pero Eric comete el mismo error que yo solía hacer cuando era una niña (bueno vale, con 18 años). Cree que en la selva (el equivalente del Amazonas en el Mundodisco) habrá princesas amazónicas, la mítica tribu guerrera femenina de la antigua Grecia. Durante años y años (todo el tiempo que estudié El Sueño de una Noche de Verano), me preguntaba cómo narices Hippolyta y las otras amazonas consiguieron llegar a Grecia desde Sudamérica. (Me solía confundir bastante con la geografía. Cuando tenía 10 años leí los libros del Club de las Niñeras pero asumí que estaban situados en Inglaterra porque yo vivía en Inglaterra, y me preguntaba cómo era posible que se fueran en tren a Nueva York).

El segundo deseo de Eric es conocer a la mujer más bella que haya vivido jamás, lo que por supuesto lo lleva a conocer a la Elena de Troya versión Mundodisco, Eleanor de Tsort (o posiblemente Efebos). Sin embargo, le espera una buena decepción, ya que Eleanor, 10 años después de su viaje a Tsort, es ahora una mujer de mediana edad y un aspecto bastante poco destacable, con un poco de bigote y muchos, muchos niños. En algún momento aparece en el momento justo, hace 10 años, pero la narrativa nos sugiere que, para empezar, en realidad nunca fue tan guapa y que además muchas de las historias se nutren de exageración poética. Creo que la idea de que aparezca de forma tan simplona y poco elegante puede deberse a que el paso del tiempo es más divertido e interesante que el personaje mismo, ya que juega con un obvio defecto en la historia: la exageración poética es una idea de lo más común, y se puede aplicar a casi cualquier cosa, en realidad.

Mientras están en Tsort, Rincewind y Eric dejan pasar sin querer al ejército efebo y reducen la ciudad a cenizas, terminando así con la guerra y dándole la victoria a los efebos. El Caballo sale en la historia, pero los tsorteanos no se dejan engañar en ningún momento ya que la idea es simplemente ridícula. Lo que le pasa a Eleanor al final no queda claro. Ella quiere quedarse en Tsort, pero como se ha quemado entera, seguramenteb volviera a Efebos.

Naturalmente, como el Caballo está por ahí, conocemos también a la versión mundodisquera de Odiseo, llamado Lavéolo, que resulta ser un ancestro de Rincewind. El nombre está traducido en el libro como “Rinser-of-winds” y ya se señaló en los comentarios hace un tiempo que esto viene de 'lavo' (en latín “Yo lavo”) y Eolo, maestro de los vientos. La sugerencia de una conexión entre Rincewind y Odiseo es interesante. Hay cierta lógica en ello. Odiseo intentó salir de la guerra haciéndose el loco y tiene una inclinación por los aspectos menos belicosos del conflicto, llevando a cabo incursiones nocturnas tras las líneas enemigas y con ocurrencias como la del caballo.

Pero para mí no funciona del todo bien. La reacción de Rincewind hacia todo es simplemente echar a correr, pensando muy poco en lo que realmente está pasando, mientras que el sentido de la personalidad de Odiseo está en que él es la maña y la fuerza, lo que no le hace necesariamente un cobarde (y no fue sólo él quien intentó escapar de la guerra), simplemente pillo y bastante escurridizo. Quizás el principal problema esté en que Odiseo es uno de mis personajes favoritos de la mitología, mientras que Rincewind es uno de los que menos me gustan del Mundodisco.

El tercero deseo de Eric es ser inmortal, lo que lo lleva directamente al momento en que se creó el universo, de manera que pueda disfrutar del todo de su inmortalidad. Para escapar, Eric debe hacer un nuevo círculo mágico para salir de ahí junto con Rincewind, para llegar al Infierno.

Muchas traducciones del Nuevo Testamento transliteran el “Hades” griego tal cual, pero luego añaden un pie de página apuntando que significa “Infierno”, y durante años pensé que eran la misma cosa. Ha pasado mucho tiempo desde que leí Dr Fausto, así que quizás tenga la misma conexión. De hecho, por lo que se refiere a la mitología precristiana, ambos son conceptos diferentes. Hay elementos similares – algunas fuentes incluyen las “Islas de los Bendecidos” para los más afortunados, y normalmente hay algo de Hades o de inframundo por ahí, reservado para los sufridores de tormentos eternos, como Tántalo o Sísifo. Sin embargo, generalmente el inframundo es generalmente eso, el inframundo, y es el lugar en el que todos terminamos. El Infierno Cristiano, por su parte, es donde terminas si te portas mal, donde están los fuegos y los demonios y el chirriar de los dientes. En el Nuevo Testamento aparece en ocasiones referido como “Hades”, de ahí la posible confusión con los dos, aunque “Hades” representa en gran medida el desarrollo mitológico medieval, como los demonios y los círculos de Dante.

Pratchett combina deliberadamente ambas localizaciones en un Infierno/Hades (utiliza las dos palabras indistintamente), de manera que tenemos lo mejor (o peor) de ambos mundos. Se inclina más hacia el lado cristiano ya que todos sus habitantes sufren torturas eternas, lo cual resulta bastante deprimente si todo el mundo termina allí. Sobre esto, el único problema es que me preguntaba por qué Lavéolo y otro personaje que aparece antes en la historia terminaron en el Infierno. ¿Por qué tenían la culpabilidad en su conciencia? ¿Eran sólo pesimistas y creían que terminarían allí? De todas formas está bien volver a verlos, aunque a Lavéolo no parece que le sorprendiera que Eric y Rincewind no le avisaran de cómo sería su viaje de vuelta a casa.

Cuando Rincewind y Eric visitan el Infierno, éste está bajo la gestión de un nuevo jefe, y la tortura física (que a nadie preocupaba porque quien vive ahí no tiene cuerpo y por tanto no hay donde pueda dolerle) ha sido sustituida por la tortura mental. Así que el Prometeo del Mundodisco debe escuchar al águila contarle la historia de su operación de hernia una y otra vez, y Sísifo está obligado a escuchar todas (y son muchas) las Normativas sobre Seguridad y Salud referidas a empujar grandes rocas colina arriba. Es muy divertido y familiar, de la misma forma que la novela Incompetence, de Rob Grant (que por cierto, es muy buena). Hacia el final del libro, sin embargo, la dirección vuelve a cambiar y parece que todo volverá pronto a la normalidad.

Me gusta bastante Eric, pero sólo tengo la versión en texto, así que seguramente me esté perdiendo algo sin las ilustraciones. A decir verdad, nunca será una de mis favoritas de todas formas, ya que me cuesta conectar con Rincewind. Aprecio su deseo de seguir vivo, pero un personaje cuya principal característica es echar a correr no termina de interesarme tanto como otros personajes del Mundodisco. Eric es una novela divertida, a pesar de todo, y juega con la mitología y la literatura de nuestro mundo incluso más que la mayoría de los libros del Mundodisco, lo que siempre es positivo. Es casi como leer Cuentos en Verso para Niños Perversos, de Roald Dahl, pero con mitología.
 
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